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14 julio 2014

SONREIR





Cuesta sonreír cuando los sueños no se hacen realidad. Cuesta sonreír cuando el gris del día te recuerda que, a veces, tienes que perder para saborear que alguna vez puedas ganar.

​No encontrar motivos para sonreír supone la ingravidez de la posibilidad; supone el destierro de ese lugar llamado felicidad. Cuesta sonreír cuando las cosquillas te desesperan, cuando lo que recibes no es lo esperado.

​Entre esbozos inventados, entre supuestos organizados, de paso hacia ese lugar donde no existen quimeras, cuesta sonreír cuando no nos levantamos del suelo, cuando el dolor se vuelve inesperado.

​Cuesta sonreír ante lo obligado, ante el destino inusitado; en aquella lágrima que desborda sin habérselo buscado. Cuesta sonreír, y no es que no nos lo podamos costear: cuesta sonreír viendo de qué modo la vida está girando a mi alrededor...


P. D.: Cuando miras a tu alrededor... hay muchas cosas que no quisiéramos que existieran.




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