Girando a mi alrededor cumple 19 años.
Supongo que, después de tantos años, también he cambiado la manera de mirar lo que escribo. Hay cosas que antes me parecían imprescindibles y hoy las dejaría pasar sin detenerme demasiado. Otras, en cambio, siguen apareciendo cuando menos las espero, con esa insistencia de quien conoce el camino y no necesita preguntar dónde está. Me ocurre que a veces entro en Girando a mi alrededor con una idea clara, releo un párrafo antiguo y descubro que aquel que lo escribió tenía algunas respuestas que yo todavía andaba buscando. También encuentro errores, muchos, frases que habría resuelto de otra manera y sentimientos que ya no sabría explicar del mismo modo. Pero no los borraría. Sería como corregirle la memoria a alguien que fui y que, aunque ya no piense exactamente igual, tuvo sus razones para dejarlo escrito, por más que el tiempo haya dejado su huella. Diecinueve años dan para mucho. Incluso para perder las ganas durante una temporada, mirar las estadísticas y preguntarse ...