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29 mayo 2016

DESDE LA DISTANCIA




 


Aprendí desde la distancia que los tiempos muertos suelen guarecerse tras los cortinajes de la desesperanza. Abdiqué tras el desgaste de los versos que intentaban apaciguar mi timidez; versioné mi lado oscuro, trémulo de sentidos, queriendo dar forma a la ingravidez del humo sobrevolando el café.

​Prometí, paso a paso, solucionar las salidas al exterior, las visitas de mi tozudez o los desvaríos por la necesidad de crecer. No haré caso al tartamudeo de mi ser, para dejar de soliviantar y así solventar todo aquello que me sucede cuando se vuelve difícil regresar…


P. D.: Aun siendo difícil regresar, no hay que dejar de intentarlo.





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