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A MERCED DEL VIENTO

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En completa desigualdad de palabras y hechos, me encuentro desnudo, absorto por la situación, calibrando la tensión y sopesando la disfunción. ​Mucho me temo que, agotada la emoción, el tiempo pone a cada cual en su rincón —con pedestal o sin él—, a merced del viento; allí donde la luz acaricia la redención, girando a mi alrededor. ​Frente a la vida, frente al mundo, en perfecta comunión, pierdo el control de preguntas que no admiten respuestas ante la desesperación. No, la verdad no es el horror; los sueños marcan la solución... ​ P. D.: No basta con desear, hay que perseguir los sueños hasta el final. Solo así puedes hacerlos realidad...

EL VAIVÉN DE TUS DESEOS

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  El vaivén de tus deseos se convierte en pasión cuando destronan a la mismísima imaginación. Te entregas sin dilación, preguntando si es predecible el ritmo de los sueños que dejan de ser efímeros. ​Ese mismo vaivén convierte en realidad aquellos vuelos que transportan nuestras noches a espacios infinitos, acurrucados al compás y envalentonando la razón. ​El vaivén de tus deseos hace fuertes las miradas en sábanas enredadas; en él laten nuestras constantes pesquisas por encontrar los primeros rayos de sol en los claroscuros de nuestro amanecer. ​ P.D.: ​Cuando de dibujar se trata, dibujamos los escalofríos que hacen de la pasión el epicentro de la felicidad...

FELIZ AÑO NUEVO

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El reencuentro perfecto, frente a frente. Algarabía y felicidad, tristeza y apatía: un desbarajuste de sentimientos encontrados en cada paso, en cada abrazo. Eterno brillo deslumbrante al anochecer, velando la oscuridad para soportar la oblicuidad. ​Luces parpadeantes de idas y venidas, de sueños y pesadillas. Besos y burbujas sobre recuerdos acuñados en el corazón; miradas de lágrima fácil, locuaz interpretación y difícil verborrea de emociones delirantes, de sensaciones envolventes. ​Felicitación tras felicitación. No duelen las cicatrices, duelen las ausencias girando a mi alrededor: los huecos vacíos en la abdicación a favor del año nuevo. ​ P. D.: ¡Feliz Año Nuevo!

DE IGUAL FORMA

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  De igual forma que la acción de vivir es completada por la de morir, debo celebrar el despertar como si fuera la última vez que recibo la calidez del sol en mi piel. De igual forma que las estaciones cambian en favor del tiempo, merece la pena no anteponer bastiones miserables que enturbien nuestras emociones. ​De igual forma que se atestiguan falsos entuertos para desgastar los aciertos, en el momento del encuentro es innecesario resolver las dudas que caen por su propio peso. ​De igual forma que los sueños se hacen fuertes al anochecer, sería inapropiado dejar de soñar: hay que reinventar al amanecer un nuevo comienzo y desterrar así los pesares. ​De igual forma que el vértigo mejora la quietud del alma, es mejor dejarse acariciar por el viento, caminando con paso firme —cual funambulista— por el filo de la navaja. ​ P.D.: No dejemos a los dragones encerrarnos en las mazmorras; nada es imposible girando a mi alrededor...

EL RECORRER DEL TIEMPO

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  El recorrer del tiempo, día a día, a través de lo que siento, de las palabras, de los gestos en pos del viento. ​Catorce años a contrapelo y en la vorágine de los sentimientos; los claros y oscuros se vuelven eternos, alimentados por el replicar efímero de las voces del silencio. ​El recorrer del tiempo recuerda mi vuelo a ras del suelo, entre la efímera mirada y la perspectiva más mimada. ​El constante devenir de los sueños busca ser cómplice de mi aliento. En estos catorce años, he subido a los cielos y bajado a los infiernos, manteniendo el equilibrio cual funambulista improvisado de secretos ajenos y anhelos intensos. ​El recorrer del tiempo me trae besos robados y versos traviesos, donde los sueños hambrientos se funden girando a mi alrededor. ​ P.D.: ​El recorrer del tiempo, tras catorce años, sigue girando a mi alrededor con los brazos abiertos.

TRECE DE OCTUBRE

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      He dejado de creer que el tiempo acabe cerrando las heridas. Ha transcurrido demasiado tiempo y, aun así, el corazón sigue prisionero, malherido y descolorido; maltrecho por la ausencia. ​Y aunque los sueños queramos alcanzar, solo se nos permite despertar, porque los sueños cuentan con un final. No basta con recrear el lugar, tampoco con alargar la espera. ​No quiero ponerte triste: es verdad que el tiempo nos ayuda a ordenar los sentimientos, pero también es verdad que el desconsuelo de la ausencia seguirá siendo eterno. ​ P.D.: ​Por mucho que pasen los años, como cada trece de octubre girando a mi alrededor, mis palabras recuerdan tu ausencia...

PALABRAS

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  Palabras olvidadas en coordenadas inventadas: un beso, una flor. Frágil la eternidad, sobra la verdad; insensata armadura tratando de esconder mariposas enamoradas. ​Palabras emocionadas en noches encadenadas: un roce, una caricia. Dulce la espera, agria la mañana; insolente despertar en la triste compañía de almohadas desoladas. ​Palabras inventariadas en hojas desordenadas: un «te quiero», una razón. Perpetua la búsqueda, ansiada la algarabía; piruetas en el aire que respiras mientras me dejo cautivar por tu mirada. ​ P. D.: ¿Qué sería de nosotros sin las palabras?