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CONFÍA EN LA LUZ QUE RESIDE EN TU INTERIOR

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  Posiblemente sea inútil escribir cuando las palabras pesan, cuando aquello que quiero decirte no hace más que caer en el vacío de los versos.     Versos que se rompen por el peso  de sentimientos demasiado grandes para contenerlos, como hojas  llevadas por el viento, frágiles ante la inmensidad del cielo.    No tengo flores; las heladas se llevaron cada pétalo, pero desde esa tierra desnuda brota la tenacidad de un nuevo comienzo al amanecer.    Aprender a perder es el desafío más duro, sabiendo que no eres mía, aunque nunca lo fuiste, y el silencio de tu ausencia llena las habitaciones de sombras.    Los bares son refugios temporales, donde los corazones heridos  buscan consuelo, y entre vasos medio llenos, el tintineo de los brindis es la risa del bálsamo efímero.    Te recuerdo en cada replique de copas, y te olvido con cada amanecer, en este ciclo perpetuo donde la esperanza y el olvido se entrelazan en que...

DEJA QUE TU ALMA GUIÉ TU CAMINO

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  Deja que tu alma guíe tu camino, deja que el ruido se disipe, cierra los ojos y siente las puertas abiertas. Que no te asusten los días inciertos, ni el peso oscuro del miedo, todo lo que eres ya existe, todo lo que buscas te espera. Alza la voz sin cadenas, camina sin huellas prestadas, y cuando estés frente al abismo, serás tú quien aprenda a volar. No midas tu fuerza en derrotas, ni cuentes los pasos perdidos, cada herida guarda el secreto, cada caída es un nuevo camino hacia tu destino. Eres fuego, eres viento, puedes volar más alto que tus sueños, atrévete a ser tu propia luz, para que el mundo siga brillando contigo. Cuando llegues donde nadie te espera, con los bolsillos vacíos y la piel quemada, vas a ver que el cielo nunca estuvo tan lejos, ni tan cerca. Siempre estuviste en el mismo sitio, ahí, al filo del olvido, sin poder medir la voluntad,  a sabiendas que no quedaba otra, que continuar.  Pd: Y al final, no importará  si ganaste o perdiste,  lo ...

¿CUAL ES LA VERDAD...?

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      Cuando buscamos la verdad a través de un poema, es, como poco, un acto profundo, algo especial. La poesía tiene una manera única de expresar lo que muchas veces no podemos, o no nos atrevemos, a decir abiertamente. Sentimos que andamos buscando algo esencial y verdadero en medio de un enjambre de emociones: el tacto, la sonrisa, la ausencia de tormentas o el nexo de unión con el huracán que agota nuestras fuerzas. Todo parece señalar el encuentro de una conexión auténtica en esos momentos que realmente importan, lejos de lo superficial, donde el alma se reconoce en el otro sin palabras. Y la verdad, en este caso, parece estar ligada al deseo de eternizar lo efímero: la piel que no se siente, la sonrisa que tal vez anda perdida o está tan lejos que no puedes oírla. A veces, parece que el tiempo nos roba lo más valioso, pero quizá solo nos lo presta para enseñarnos a sentir su ausencia. Quizás la verdad que buscamos sea la pureza de esos instantes, o tal vez el int...

LAS MISERIAS DE LA SOLEDAD

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  Aislados, sucumbimos a las miserias de la soledad, fiel escenario de estos tiempos en los que vivimos. La singularidad no puede ir acompañada de la temeridad porque, si así fuera, seríamos considerados otro loco más en la lista de la desesperación, en busca de una perfección inalcanzable. Bailemos sin miedo en lo más profundo del corazón, olvidemos la sordera cáustica, enterremos las miserias, aunque acabemos exhaustos, sin aliento. No podemos pretender salvar al mundo desde nuestro sillón ni empujar los llantos al abismo, la oscuridad desata la sinrazón, y el respeto deja de brillar en todo su esplendor. Mienten las bocas cuando hablan de salvación, si no existe la consideración, no habrá consolidación ni siquiera el tiempo necesario para intentar una solución. No basta con dejar de molestar al vecino: la paciencia secreta rezuma abandono, desacredita nuestra capacidad de socialización y nos convierte en ermitaños de la razón. Aislados, asistimos a las miserias de la soledad, la...

MIRÁNDOME EN EL ESPEJO

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    Hay veces que, mirándome en el espejo, no reconozco al tipo que me devuelve la mirada. Reconozco en él las ojeras del tiempo, como sombras permanentes, los labios partidos de morderme las palabras, el gesto torcido de quien ha aprendido, a fuerza de golpes, a tragar decepciones sin hacer muecas.   Hay días en los que camino sin rumbo, pateando colillas quemadas por el tiempo y viajando en sueños rotos de tanto usarlos, sintiendo que la ciudad mordisquea mi existencia y me escupe a la vuelta de cada esquina.   Y ahí sigo, pateando calles que se hacen recuerdos, con los bolsillos llenos de silencios, con la espalda que poco a poco se arquea bajo el peso de memorias sin nombres ni apellidos, de historias que nunca pidieron ser parte de mi equipaje.   El amor me pasó como un tren sin frenos, como esos que no paran aunque agites los brazos en la estación equivocada.   Y aunque siempre fui de subir tarde a los vagones, me quedé viendo cómo se iba,...

TU NOMBRE EN EL AIRE

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Te pienso en esta noche fría, el viento de invierno araña cada rincón de mi camino y la calle parece un desierto. Te busco en los reflejos de los charcos, en los rostros que de vez en cuando pasan rápido, intentando encontrarte. No tengo más que palabras gastadas, ni siquiera un billete de regreso a tus ojos, a tus labios, a tus besos. Pero sigo caminando, sigo soñándote, como quien persigue la canción que no deja de resonar en su cabeza. A veces me invento excusas para cruzarme contigo, para intentar robarte una mirada que no me debe nada. Y aunque el mundo sea grande y mis pasos sean cortos, aquí sigo, girando a mi alrededor, escribiendo tu nombre en el aire, en la nada, en el todo que sigues siendo tú.     P.D.: Todos los caminos conducen a ti…

CUANDO TODO SE TAMBALEA A MI ALREDEDOR

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    Cada día que pasa estoy más convencido de que lo esencial es mantener la calma en un mundo perdido entre las agujas del reloj, observando cómo se construyen castillos de arena bajo la lluvia. En cada grano derramado entre los dedos hay un segundo menos de vida, pero el empeño… sí, el empeño es lo único que queda cuando todo lo que gira a mi alrededor empieza a temblar. ​Vivo atrapado en un pulso constante con el tiempo . La luz intermitente de los semáforos me advierte de la celeridad del día a día, eclipsado por el vértigo de las notificaciones. Y aun así, no dejo de buscar esa grieta diminuta por donde se filtra la vida, como ese rayo de sol terco y seguro de sí mismo que siempre encuentra algún resquicio entre las persianas cerradas para entrar y hacerse dueño del lugar. ​Hay días en los que siento que la vida es el tren que partió sin avisar; días en los que no dejo de correr por el andén, con los bolsillos vacíos , los zapatos polvorientos y, en las manos, un bole...