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APRENDIENDO A VIVIR

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Reflexiones sobre la soledad, el amor y el vacío emocional. Cierras los ojos intentando evadirte del ruido del tráfico que, tras las ventanas, sigue recordándote con su zumbido constante que el mundo continúa, aunque tú estés frenado en seco. ​Te levantas de la cama.  El suelo frío te devuelve a la realidad de ese piso pequeño que en los últimos años se ha convertido en tu morada. Miras el fregadero lleno de platos y las colillas apagadas en el cenicero: son restos de una noche donde intentaste encontrar una respuesta que nunca llegó. ​Buscas tu teléfono.  Quieres volver a escribir ese mismo mensaje que borraste diez veces ayer. Tus dedos tiemblan un poco. No es miedo; es el hambre de algo de verdad entre tanta luminiscencia de pantallas que tratan de robarte el alma. ​Piensas en ella.  Piensas en cómo el amor se desgasta al no alimentarlo. Te dijeron que el tiempo cura las heridas, pero te mintieron: el tiempo solo te enseña a caminar con la cojera a cuestas. ​Caminas...

El SILENCIO DE TERCIOPELO

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Un viaje al centro de la quietud en mi jardín de sueños. Observo cómo el silencio se viste de oscuro terciopelo. Es densa y profunda la quietud que esta girando a mi alrededor, sosteniendo esta suspensión del espíritu: esencia líquida que navega entre sombras alargadas que envuelven y serenan el espacio. El pulso late pausado; el aliento apenas llena los pulmones. Poco importa el estruendo del ruido lejano, pues apenas altera el latido. Nada ni nadie interrumpe la vigilia y nadie encuentra la salida de este jardín donde habito, refugio de sueños matizados por destellos y vacíos constantes.  Un refugio en el jardín de la quietud del pensamiento Transitar el instante no presupone necesariamente el movimiento, decidido o errante, permanece la quietud del pensamiento . Me siento parte de la tierra somnolienta, permitiendo que el reloj me alcance y venza cada latido en la profundidad de mi propia existencia. Evocando el enjambre de dudas y sueños que pretendo exiliar tras la frontera...

REFLEXIONES SOBRE EL TIEMPO, LA MEMORIA Y LA SOLEDAD

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Es curioso cómo la memoria se pierde en un callejón sin salida cuando buscamos algo de esperanza. Me reconozco en esa desidia, en esa pelea perdida de antemano contra las agujas que no sabremos nunca cómo parar. Escribir sobre el tiempo es, al final, la única forma que tenemos de intentar detenerlo, aunque sepamos que la tinta acabará secándose y el reloj seguirá dando vueltas sin importarle nada más. Me sobran los motivos para desconfiar de los calendarios, crueles y silenciosos que se llevan los besos que no di y los «te quiero» que se quedaron en la garganta, tal vez por orgullo o por simple desazón. Camino por las calles recorridas una y mil veces. Entre pantallas que tratan de brillar más que los neones de la ciudad y ese ruido constante que intenta tapar el vacío. Admito que la ausencia es puro dolor, colándose por las costuras del corazón, recordando que cada pérdida es un peso muerto en el bolsillo. Se aprende a convivir con el fantasma de aquello que pudo ser y no fue,...

HIERRO, SAL Y ALMIZCLE

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  Bajo el paraguas de una noche que no admite intromisiones, el sudor continúa su camino hasta volverse caligrafía sobre tu espalda. Ya no arrendamos la felicidad; ahora somos los dueños legítimos de este, nuestro rincón clandestino. ​Aquí el tiempo es más que un contrato sin cláusulas: es un rehén al que decidimos no liberar. La única ley es el pulso que dicta la piel contra el lino frío, bajo el peso de las estrellas como únicos testigos. ​El despertar no es risueño; es denso y magnético. Es el reconocimiento de las ninfas en el desorden de las sábanas, donde tus vacíos y los míos han dejado de ser espacios para convertirse en moldes. ​No hay tintineo acaramelado. Solo queda el silencio profundo de quien ha viajado por el tiempo a través de un roce, con el alma desahuciada de toda lógica y, en la dermis, el rastro de un incendio pasado. ​Soy el centro de tu calma tras la tormenta, un coleccionista de la geografía de tu descanso. La dualidad se ha resuelto: ya no somos versos ...

QUINCE SEGUNDOS DE TANGO

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 UN TANGO SOBRE EL AMOR Y EL TIEMPO Nuestro abrazo es un tango que bailamos en silencio, al compás de la piel, entre el humo y el vino. Quince segundos de amor, de besos y olvidos: el mundo se detiene y tu mirar es mi destino. Se nos rompe el tiempo en un soplo de aliento; afuera, el ruido del mundo se torna un desierto. No importa el mañana, ni el frío, ni el viento, si en este abrazo certero, por fin te tengo. La luz de un farol dibuja tu espalda y mi abismo. Este instante es un puerto, un refugio, un acierto, donde el amor se rinde y el cielo se estremece, naufragando en tu pecho a ritmo de tango. Que se callen las voces, que se apague el ruido, ya no existe el desierto, ni el miedo, ni el frío. Son quince segundos de resurrección: si el tango se acaba... de nuevo me quedo, amarradito a tu cintura, muriendo de amor. P. D.: Que ruede el destino, que pase la vida, que el tiempo se pierda en algún rincón. Si el tango se acaba, no habrá despedida: somos un solo abrazo... y un mismo...

VIVIENDO EL INSTANTE:EL ARTE DE HABITAR EL PRESENTE

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REFLEXIONANDO SOBRE LA PRESENCIA DE LO INVISIBLE Es aquí, donde solo estoy de paso, donde quisiera convertirme en un minuto de tu tiempo. Quizás sean premoniciones líquidas al tacto que desafían la rigidez de la costumbre, mientras ofrendo mi pulso hacia lo más alto. ​No importa la precariedad de mis sentimientos; sé que no es fácil sostenerse así, con el rostro expuesto a la intemperie de lo incierto.  Avanzo frente a un paisaje desguazado, oculto tras un motín luminoso, en este conjunto de ideas breves anotadas al dorso donde todo se regenera. ​Es cuestión de sobrevivir, de subsistir... y, en ese breve instante, perderme en la eternidad de tu mirada. ​También me pierdo en las sombras de tu ausencia, en esa grieta por donde se filtra lo que aún no nos atrevemos a decir.  No pretendo ser el ancla de tu destino, sino el rastro del viento sobre el agua: esa leve presencia que altera el orden de tu calma. En esa fragilidad encuentro mi fortaleza; soy la llama que no teme a las ce...

CÁRCEL DE SOLEDAD

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El otro día, observando cómo el sol se ponía sobre un campo teñido de rojo, no pude evitar pensar en la naturaleza indomable de las amapolas. Son como 'mariposas de seda', frágiles pero valientes, que nacen donde quieren aún en su cárcel de soledad... Mariposas de seda en el trigal, gotas de sangre bajo el sol; nacen sin permiso de nadie, ni del invierno que se marchó. ​Tallo fino, ondeando al viento, copa roja con la que brindar; suspiros de solo un momento que nadie puede domesticar. ​Crecen así de valientes donde otras no se atreven a brotar. No las guardes en frío cristal: su alma necesita la libertad. ​Eres tan real como la amapola, tan frágil, sutil e independiente, que tu aroma y tu luz me llevan, de flor en flor, hasta tu boca... ​ P. D.:  Porque, si las cortas, de pena dormirán bajo la reja de su cárcel de soledad... Y...¿tú? ¿También sientes esa conexión con la belleza efímera de las flores silvestres? ¿Alguna vez has intentado cortar una amapola y ha...