DEJE DE SER





​Dejé de ser palabra para convertirme, en un instante, en susurro; justo en el momento en que tu pasión se desmoronó, convirtiéndome en ceniza, en distancia, en olvido. Mirar atrás me convierte en estatua de sal: instaurada la vergüenza, llegada la tormenta y con el alma quebrantada.

​Es la necedad la que alberga la luz de mis esperanzas, una luz diminuta y ensombrecida por no tenerte a mi lado. Quiero volver a inyectar tus sentidos en mis venas, tu respiración en mis adentros; ahí donde los rayos de sol atizan sin mesura, en el calor del alma.

​Miento cuando digo que te olvido en cada momento. Negarte es negarme a mí mismo. Mentiroso, sí, por no volverme viento, por no calcular el movimiento, aferrándome a mentiras hilvanadas bajo el auspicio de la desesperación.

​Sastre de nada soy, con pespuntes rotos de agujas despuntadas. ¿Qué fui? ¿Qué soy? Tan solo un remiendo en tu vestido viejo. Dejé de ser palabra y en silencio me convertí; tal vez por miedo, tal vez por olvido o tal vez —no te lo voy a negar— por el tormento de perder el contorno de tus besos.


P.d.: A veces nos dejamos llevar y no siempre los demás poseen las llaves de la verdad…





Comentarios

  1. Con nostros mismos
    mas difícil es
    el reencuentro.

    Un beso

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  2. Si que es una verdad irrefutable…"miento cuando digo que te olvido en cada momento, negarte es negarme a mi mismo". Sentimiento que brota sin premeditación…bello y triste….ayyyy (suspiro)
    Un abrazo y buen domingo Josh.

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