Poeta de guardia en el estado que precipita la piel que le excita; no basta saber que la parte contraria le imita, mas solo necesita sentir que su piel habita la mágica sensación descrita: la de sentir su alma pegadita al contorno del universo que habilita el poeta de guardia para tenerla cerquita...
P.D.:
A veces no basta con recrear el infinito,
hay que vivirlo...