Replica en movimiento la oscuridad de la tormenta. Resuenan los alaridos en noches herméticas, glorificando los perfumes de la ausencia, buscando escondrijos aturdidos en los confines de precipicios envalentonados donde una mano amiga puede recordarte que ninguna tormenta se aventura a ser eterna...
PD:
Nada es eterno; la caducidad se instaura por derecho.