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28 enero 2018

ENCUADRE







Se acumulan las ganas de exteriorizar las palabras mudas que levitan entre algodones de perpetua consciencia. Es incansable el ritmo al filo de la indiferencia: sueños absurdos, mediocridad metafísica y una líquida euforia que solicita audiencia al sentido de la existencia.

​Hay una voluntaria inmovilidad, lógica consecuencia desde donde la verdad asoma. Desorden casual o, tal vez, otra broma. Mímica asimétrica.

​Es una constancia ideal la de reconocer que los sueños, por raros que sean, no dejan de ser sueños; la simplicidad de lo disparatado, el encuadre perfecto que quieras componer... Réquiem por lo esperado.


P. D.:

¿No sería bueno conocer el encuadre perfecto de nuestro destino?