Mariposas que vuelan absorbiendo la soledad, amortiguando los ruidos del silencio y retomando los sentidos. Desvestido del polvo de mi paciencia, comienza la emoción de la limitación, desencadenando estrepitosas reacciones al filo del universo.
Piel quemada por cada fracción de eternidad, estirando lo que no se estira, resolviendo la bipolaridad de seguir viviendo. Las cenizas del paso del tiempo vuelan a la deriva en un mar de luces, danzando al compás de un nuevo día…
P.D.:
Locura escénica donde agradecer cada nuevo día.

