A cámara lenta fluyen los minutos girando a mi alrededor. Parecieran horas, pero no dejan de ser segundos en un cuenco de ilusiones; borbotones de palabras que aguardan el momento, buscando la oportunidad de derruir la incertidumbre y reconstruir su sombra en la pared.
Con arena en los bolsillos, tal vez, pero contribuyendo al mágico instante en que la vida suena como un susurro en nuestros oídos. A cámara lenta, un suspiro y una razón para seguir respirando en un mar de sueños inquietos, de olas silenciosas rompiendo en la almohada.
A cámara lenta, mientras la oscuridad no deja de empapar el corazón de quien sufre en silencio los avatares del tiempo.
P.D.:
A cámara lenta, palabras que necesitan buscar el momento.

