Vuelvo a reconocer los vaivenes en mi existencia, repito jugada y vuelvo a tirar, tatuado en el alma llevo el compromiso de continuar, pero quizás no sea suficiente con imaginar y tal vez por eso no me queden universos que recorrer, tampoco cielos donde guarecer el tiempo muerto tras el triple salto mortal hacia ningún lugar, recrear una sonrisa, aplaudir un paso adelante o reencontrarme en el laberinto que tedioso trata de engullirme apoderándose del aire a mi alrededor, aun así, hasta el ultimo suspiro pareciera que lo eterno podría parecer corto, pero no es así, sigue alargandose tanto como la impotencia que arrasa mis constantes sin temor a desfallecer...
pd:
La impotencia subscribe al silencio como conclusión...