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TAN SOLO CABE ESPERAR

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         No tengo ordenador y me cuesta soltar lastre desde el miniteclado del móvil; mi dedo es demasiado grande para tan poco espacio donde fluctuar. ​Se acabó, dejó de existir. El disco duro reposa como oro en paño en el rincón que guardé para él, como quien espera el milagro de su resurrección. Tu placa base dejó de latir. ​Hacía tiempo que te costaba arrancar, te costaba procesar; fueron arreglos puntuales que no resultaron suficientes para mantenerte al compás. Compañero inseparable de locuras transitables, de versos sin rima, de dimes y diretes, de subidas al cielo y de caídas al infierno. ​Te echo de menos. Echo de menos el teclear intrépido de mis dedos sobre el lomo de tu teclado, tus correcciones y tus desvelos. Echo de menos el vuelo que me daban tus alas, el devenir de mis pensamientos en pos de tu entrega... ​Mas no queda otra cosa que esperar para poderte arreglar y, al fin, dejar explotar todo aquello que se empieza a almacenar si...

INALCANZABLE

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      No tengo ordenador y me cuesta soltar lastre desde el miniteclado del móvil; mi dedo es demasiado grande para tan poco espacio donde fluctuar. ​Se acabó; dejó de existir. El disco duro reposa como oro en paño en el rincón que guardé para él, como quien espera el milagro de su resurrección. Tu placa base dejó de latir. ​Hacía tiempo que te costaba arrancar, te costaba procesar. Fueron arreglos puntuales que no resultaron suficientes para mantenerte al compás. Fuiste compañero inseparable de locuras transitables, de versos sin rima, de dimes y diretes, de subidas al cielo y de caídas al infierno. ​Te echo de menos. Echo de menos el teclear intrépido de mis dedos sobre el lomo de tu teclado, tus correcciones y tus desvelos. Echo de menos el vuelo que me daban tus alas, el devenir de mis pensamientos en pos de tu entrega... ​Mas no queda otra cosa que esperar para poderte arreglar y, al fin, dejar explotar todo aquello que se empieza a almacenar sin ton ...

DISTANCIAS

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No logro discernir lo extraño de lo habitual. No logro entender por qué el tú a tú, aun estando a mil kilómetros, deba macerar la intranquilidad. ​No existen las distancias, ni siquiera los minutos que se empeñan en ir acelerando las agujas del reloj. No atiendo a razones por las que no deba existir la conexión. Los lazos de unión son configurados a expensas de lo onírico, no porque haya un medio físico que los una, sino porque se producen de acuerdo a nuestra percepción de lo intangible. ​La verdad es que está cercano todo aquello que parece, a simple vista, lejano; sobre todo cuando se para el mundo y estamos disfrutando a nuestras anchas de la compañía más íntima, aquella que no hace falta envolver con papel milimetrado. ​ P. D.: No existen las distancias, solo las que nos autoimponemos...

DESPUES

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No creo que sea débil; ninguna debilidad me dejaría levantarme una y otra vez. Cuando se es fuerte, o se intenta serlo tan solo con desearlo, puedo poner en duda la ley de la gravedad: caer sí, pero levantarme después. ​Reconozco mi torpeza, pero también mi privilegio: seguir aprendiendo de mis caídas, de tragar polvo en la sequía y de mojarme cuando llega la tormenta. No hay que desfallecer, el teorema viene después. ​No merece la pena malgastar una hora de sueño si sabes que no te alimentará. No existen los «después» si de esperar se trata; mejor no sucumbir al destierro y sí al reinventar cada paso que viene después.. ​ P. D.: Preocuparse por el después solo trae dejarse llevar y no hacer nada por solventar la posibilidad.

DESDE LA DISTANCIA

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  Aprendí desde la distancia que los tiempos muertos suelen guarecerse tras los cortinajes de la desesperanza. Abdiqué tras el desgaste de los versos que intentaban apaciguar mi timidez; versioné mi lado oscuro, trémulo de sentidos, queriendo dar forma a la ingravidez del humo sobrevolando el café. ​Prometí, paso a paso, solucionar las salidas al exterior, las visitas de mi tozudez o los desvaríos por la necesidad de crecer. No haré caso al tartamudeo de mi ser, para dejar de soliviantar y así solventar todo aquello que me sucede cuando se vuelve difícil regresar… ​ P. D.: Aun siendo difícil regresar, no hay que dejar de intentarlo.

PERDIDO

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Ando perdido en la infinita búsqueda donde se afirma y reafirma el vértigo al asfalto vulnerable. Camino desnudo, desprovisto de tiempo y espacio, perdido; sueño vacío, impertérrito. ​Llevo húmedo el semblante reflejado en los cristales. Avanzo paso a paso por la línea difusa de lo permitido, entre hipnóticos encuentros de ángel caído, temiendo a lo desconocido. Juego al erotismo desmedido cuando, desnudando el alma, se expresan los sentidos. ​Versos oxidados, sueños pesados... Prométeme una hoja de papel donde dibujar mis delirios; déjame luego hacerlos desaparecer, lanzándolos al olvido. ​ P. D.: Las pesadillas, mejor hacerlas desaparecer.