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RECORRIENDO

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  Recorriendo la complejidad de mis entuertos, no es necesario perderse en laberintos maltrechos para idealizar el todo por el todo; porque, al final, somos nada y, de la nada, el sueño de perpetuar la utopía de la eternidad. ​Recorriendo el laberinto de la sangre por mis venas, no hace falta derramar el fluir de mis sentidos ni demostrar, cual fiel destino, que sigo vivo. Tampoco desembarcar en supuestos caminos que conducen a lo desconocido. ​Recorriendo el misterio de lo divino, más allá de lo que imagino, no encuentro remedio para resolver el desatino de la verborrea. Esa que ilusiona el deambular del torbellino que rompe y rasga el sentido de mis suspiros. ​ P.D.: Después del antes, nada vuelve a ser lo mismo girando a mi alrededor...      

PASARA LA ILUSIÓN

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  Pasará la ilusión, la necesidad de interpretar para poderlo contar; pasará la vida, la importancia de visualizar cada instante al despertar. Nada es para siempre: la eternidad es empezar, reinventar y, en cada caída, levantar; alzar la mirada y preguntarse por qué pasará la ilusión, si no hay que dejar varada la necesidad de continuar... ​ P. D.: Sea como fuere, la vida te pone a prueba en cada paso que das...

POR TU BESOS

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               Se disipan las sombras en un mar de viento; se deleitan los versos en la vorágine del tiempo. Pienso en la sublime paradoja de tener la perspectiva platónica del deseo mundano y, a la vez, sentirme desorientado por tus besos. ​Luces y sombras queriendo convertir lo efímero en eterno con sus destellos caprichosos en sueños de invierno. Pienso en el instante perfecto, en el encuentro con tu piel despierta, en el sutil momento macerado por tus besos. ​Por tus besos, mis pensamientos; por tus besos, mis argumentos. Por tus besos, mis intentos; por tus besos, mis remordimientos. Por tus besos vivo, por tus besos muero. Por tus besos, qué no daría yo... por tus besos... ​ P. D.: Por tus besos no hay desaliento... ​

CAMINANDO

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  Caminando solo, sin rumbo, de regreso a ninguna parte. Girando a mi alrededor vuelvo al punto de partida, abrazando el silencio, arañando infinitos argumentos para reinventar los mismos sueños. ​En mis manos, la sombra de las tuyas, mientras la brisa acaricia mi boca desahuciada desafiando a la noche, que huele a tu ausencia. Tanto que respirar y tan poco espacio para hacerlo. ​Juegos y destellos de incertidumbre. Atrás quedó la dulzura adosada a tu mirada, el calor de un gesto, de una palabra o de un sueño. No… no sueño. Despierto escuchando tu respiración y te abrazo; te abrazo mientras se disipan las pesadillas que ya no importan… ​ P.D.: Solo hace falta despertar a tu lado para disipar las pesadillas que ya no importan...

DULCE

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Dulce destierro del olvido, emotivo umbral del destino, versos escondidos, palabras bien halladas y malhumorada la encrucijada; no siento, si no encuentro tus besos en la almohada. ​Dulce reflejo en el cristal, inanimado el círculo perfecto, envenenado el tiempo, sueños incompletos y caricias a destiempo; no siento, si no percibo tus besos en mi aliento. ​Dulce membresía de lo eterno, inverosímil de nuevo el deseo, etéreo el conflicto, encuentros perfectos y escarceos en el viento; no siento, si no despierto enredado en tu cuerpo. ​Dulce planteamiento de lo nuestro, escudriñando el firmamento, compartiendo lo bueno y lo malo, creciendo por dentro; no siento, si no tengo tu rostro en mis pensamientos. ​ P.D.: No miento si te digo cuánto te echo de menos cuando, por cualquier motivo, no te siento girando a mi alrededor.

FRÁGIL EL TIEMPO

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Frágil el tiempo  que caduca al instante, frágil el instante que se desmorona  ante la premisa arrogante, frágil el desvelo, frágil el vuelo , frágil el duelo y el desconsuelo. ​Frágil el momento   que malgasta el caminante, frágil el caminante que disfruta  en su caminar de lo insignificante, frágil el cielo, frágil el anhelo y el recelo. ​Frágil el sueño  que ambiciona nuestro semblante, frágil el semblante que amontona  nuestra mirada expectante, frágil nuestro talante,  frágil el deseo fulminante de acabar con el tiempo  y sus contrastes. ​ Pd: ​Frágil el sueño, frágil el momento, frágil el tiempo. Si te ha gustado la entrada,  igual puede interesarte esta otra:

TRECE AÑOS

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           Anduve caminos y subí montañas, pero también caí en profundos acantilados. Sobrevolé el suelo al son de las guadañas; con sueños imaginados y versos asustados alcé de nuevo el vuelo. ​Reinventé la brisa que acariciaba mi cara y argumenté la dicha para sentirme renovado. Conseguí hazañas y maltraté los premios que ocultaban mis temores errados. Cómplice del tiempo, maniquí de sus despropósitos, errante discípulo de las prisas y el viento, dejando al descubierto las premisas y los juramentos. ​Reflexioné en largas noches de invierno sobre mis intentos, así como en el calor veraniego me despreocupé de mis desalientos. Llegué a la conclusión de que, si algo quiero después de trece años, es continuar extrayendo la savia de mis sentimientos girando a mi alrededor... ​ P. D.: Tiempos de aniversarios, tristes y alegres, como la vida misma: una de cal y otra de arena...