Aun conservando la memoria, el tiempo se vuelve insolente. Es mentira que este acabe cerrando las heridas; es mentira que, con él, se borre el dolor; es mentira que los olvidos se hagan dueños de nuestro destino.
Hoy es trece de octubre y, como el primero desde que te fuiste, el dolor sigue siendo cómplice de mis lágrimas. El camino recorrido no tendrá fin, el duelo compungido no tendrá remedio y la prosa no dejará de verter su pena por los confines de mis adioses…
Por mucho que pasen los años, seguirás estando presente, a mi lado, girando a mi alrededor…
P. D.: Por mucho que pasen los años, seguirán siendo insuficientes para volver del revés tu ausencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario