No hay principio ni final, tan solo un continuar.
Aunque el camino sea largo, aunque al respirar se rompa el aire y se destierre girando a mi alrededor, sea cual sea el hilo conductor hacia la libertad, solo me queda despertar.
Necesito impresionar la constante vacuidad. No quiero ocultar mis ganas de volar ni tampoco ser pasto de las señales innatas para desesperar. Guardo mi caja de recuerdos repleta de soledad, leyendas de guerra y paz, a punto de malinterpretar las fiestas de guardar.
Nadie se pone en mi lugar. Solo quiero limpiar el polvo de mis heridas; solo quiero ser artífice de mi vida...
P.D.:
Maldita dulzura la mía.
