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Mostrando las entradas etiquetadas como LETRAS

SILENCIOS ROTOS

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       No concibo dejar de girar a mi alrededor, a pesar de las continuas disputas y de los deseos acumulados; yendo y viniendo en versos macerados por el tiempo. Es la consabida quietud de haber pausado los estertores del ser, de habitar situaciones de desorden casual. ​Por eso no me arrepiento de los silencios rotos, ni mucho menos de los sueños mecidos por incansables vaivenes a lomos del mágico corcel de la esperanza. ​Transito por el ancho y majestuoso mundo de las quimeras imposibles. Por cada mar de rosas hay una encrucijada de espinas que se tornan olvido, mientras los recuerdos se amontonan a la puerta: ecos de versos y besos, de llantos y anhelos, de duelos y desconsuelos. ​Sigo arañando segundos al reloj de la existencia porque la vida, aun con obstáculos, es vida… ​ P.D.: No hay vida sin sueños, ni sueños sin vida…

RECORRIENDO

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  Recorriendo la complejidad de mis entuertos, no es necesario perderse en laberintos maltrechos para idealizar el todo por el todo; porque, al final, somos nada y, de la nada, el sueño de perpetuar la utopía de la eternidad. ​Recorriendo el laberinto de la sangre por mis venas, no hace falta derramar el fluir de mis sentidos ni demostrar, cual fiel destino, que sigo vivo. Tampoco desembarcar en supuestos caminos que conducen a lo desconocido. ​Recorriendo el misterio de lo divino, más allá de lo que imagino, no encuentro remedio para resolver el desatino de la verborrea. Esa que ilusiona el deambular del torbellino que rompe y rasga el sentido de mis suspiros. ​ P.D.: Después del antes, nada vuelve a ser lo mismo girando a mi alrededor...      

MIENTRAS

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Vuelve el amanecer a mi ventana. Otra noche que cae sin poder reaccionar ante las luces de la realidad, mientras el sol se adentra por las rendijas de mi persiana diseñando un nuevo día y enlazando filigranas. ​Es una frágil sensación esta en la que la vida cambia, al tiempo que se descubren las deudas contraídas con la oscuridad en susurros de promesas con la almohada. Bordeando la orilla de mi cama, suena el recuento de sueños no inventariados y la probabilidad de los deseos computados. ​Entonces te acercas y me das un beso; un beso que nadie podría olvidar, mientras vuelve el amanecer a mi ventana. Un día más, un día menos. ​ P. D.: Un día más, un día menos…

ARRÁNCAME LAS PALABRAS

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          Arráncame las palabras y tíñelas de esperanzas; dales rienda suelta y no pienses que es pura verborrea. Bordea con ellas el infinito y no pasees sus sentidos por ningún claustro consentido. ​Búscame por la orilla del mar, sobre la espuma caduca, entre las luces y las sombras de cualquier atardecer. Anímame de nuevo a batallar en la oscuridad, a envalentonar la mirada ciega y desdibujar los miedos que me impiden volar. ​Arráncame las palabras cuando las sientas llegar. Despliega tu sabiduría y enséñame de nuevo el rito ancestral de reinventar, como cada día, lo necesario para continuar. ​Arráncame las palabras y déjame soñar… ​ P. D.:   No dejes de soñar para invocar y acurrucar la felicidad.

DEJAR VOLAR LA IMAGINACIÓN

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           Deja volar la imaginación; descubre al viento macerar la quietud para luego romperla y embestir la tormenta en expansión. Deja a los recuerdos cantar su canción, vuelo de estrellas orquestando la emoción. ​Lágrimas, risas… qué más da si de vivir se trata, y no de amamantar la esquizofrenia del canto de un loco que quiso, en algún momento, volar y acabó de bruces con el mismo sol reflejado en la suela de sus zapatos. ​Sombras y luces, versos maltrechos, cambios de última hora y desencuentros perpetuos. No caigas en la presunción: nadie es culpable, todos tienen la razón. Deshumanizar la imaginación es cortar las alas; en cambio, desentumecer los huesos te dará esperanzas para recomenzar, una y otra vez, las ganas de encontrar el camino hacia tu libertad, que solo con tus sueños se hará realidad. ​ P.D.: Dejar volar la imaginación es vivir la vida de otra manera; es querer vivirla sin temor a fracasar en el intento.

NO ME CANSO

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​Y no me canso de hacer piruetas en el aire, ni de doblar las esquinas en redondo o burlar los esquemas de un cajón desastre. ​No me canso de sobrevolar el suelo, ni de vestirme de mí mismo o igualar el vaivén de las pesadillas que se adhieren como lastre. ​No me canso de jugar a hurtadillas o de puntillas sobre el horizonte, ni de reinventar día a día la vida de modo constante. ​No me canso de cansarme, ni me canso de atarme al contorno de tu boca ni al perfil de tu contraste, porque no me canso de mirarte. ​No me canso de hablarte, ni de contemplarte girando a mi alrededor, ni siquiera de cantarte a pesar de mi poco arte. ​No me canso, no me canso de escucharte y menos aún... de amarte. ​ P. D.: Perseverar es luchar por aquello que quieres...

AL ANOCHECER

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Envejece el cuerpo y surcan cicatrices por mis recuerdos, laberinto de sensaciones dispuestas a enhebrar mi destino. Afinar el encuadre y vislumbrar lo acaecido no presupone, necesariamente, haberlo conseguido. ​Hay temores y hay ganas, pero al final no hay vuelos ni cielos por donde pasear y garantizar los resultados de equivocaciones o aciertos. Puzles de colores —monocromáticos, tal vez—, jaque mate para algunas decisiones y hojas de papel en blanco girando a mi alrededor, donde exiliar palabras enquistadas. ​Trivial acontecer: exijo razones mientras contemplo el anochecer como si fuera el último reflejo de algunas quimeras en mi piel... ​ P. D.: No se equivoca el tiempo cuando coloca cada cosa en su sitio...

REFLEJOS

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Leer en los reflejos del agua soleada, en los márgenes de la mañana despertada por los silbidos del tiempo... La mirada modifica el lugar y el espacio. Tras la noche inventada, existe la extraña anatomía de una sonrisa trucada, de simetrías escarchadas; secretos de la gramática perfecta cuando se escuda en silencios. ​Abolida la impaciencia, solo queda escudriñar la ausencia de metáforas alineadas. Canta la mañana al son de las páginas de un libro. Leer en los reflejos del agua soleada, en los márgenes de la dulzura adosada a tu mirada. ​Siéntate a mi lado; abracemos la felicidad de cabalgar a lomos de historias inventadas. Descubriremos, girando a mi alrededor, las manecillas del reloj congeladas mientras leemos en los reflejos del agua soleada. ​ P.D.:   Un universo por descubrir en cada palabra…

CONTINUAR

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             No hay principio ni final, tan solo un continuar.  Aunque el camino sea largo, aunque al respirar se rompa el aire y se destierre girando a mi alrededor, sea cual sea el hilo conductor hacia la libertad, solo me queda despertar. ​Necesito impresionar la constante vacuidad. No quiero ocultar mis ganas de volar ni tampoco ser pasto de las señales innatas para desesperar. Guardo mi caja de recuerdos repleta de soledad, leyendas de guerra y paz, a punto de malinterpretar las fiestas de guardar. ​Nadie se pone en mi lugar. Solo quiero limpiar el polvo de mis heridas; solo quiero ser artífice de mi vida... P.D.: Maldita dulzura la mía.

NADA ES ETERNO

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             Replica el movimiento  la oscuridad de la tormenta, en noches herméticas, glorificando los perfumes de la ausencia, buscando escondrijos aturdidos en los confines de mis precipicios, envalentonados quedan, mientras una mano amiga me recuerda, que ninguna tormenta puede ser eterna... pd: Nada dura para siempre...

POSIBLEMENTE

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Es difícil, a veces, aceptar que todo se nos da; que no existen quimeras ni altares confeccionados para esculpir voluntades. Aun así, las premisas dejarán claro el susurro en el paladar y, sin cortapisas —como el caballero del gran viento mistral—, nos tomarán y vitorearán entre los abrazos perdidos. ​Porque posiblemente podamos errar, posiblemente nunca estemos a la altura de lo que podamos soñar; posiblemente el tiempo pasará y desterrará aquel lugar de nuestras mejores primaveras, agrietando nuestras arrugas y revolucionando el recuerdo de lo que pudo ser y no fue. ​Preferiría llegar, quedarme corto o tal vez fallar, pero al menos lo habré de intentar. No quiero tener que discutir con la mirada perdida, entre los ventanales, de aquello que ni siquiera se empezó a edificar… ​ P.D.: Siempre existe la posibilidad de lo posible.

ESCRIBIR

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Una de esas noches en las que escribir por escribir se convierte en un ejercicio de improvisación; una de esas noches en las que el comienzo pareciera superado y, aun así, el teclado sigue mostrándose reacio a coordinar cualquier sensación. ​La pantalla no deja de parecer interminable en su blanco perpetuo, en su inmaculado destello. Son letras que juguetean al compás de unos dedos que se dejan llevar por un corto espacio de tiempo, de relojes clausurados y de sueños manoseados. ​Intentando mostrarse conforme, con el alma al descubierto y con el vaivén rítmico arrastrando conceptos, el autor diluye miedos. Exorciza el conjuro de saberse repleto con el canto eterno y entero de emborronar, con sentimientos, el beneplácito de sus deseos… ​P. D.: Escribir por escribir trae consigo espacios por descubrir…