He dejado de creer que el tiempo acabe cerrando las heridas. Ha transcurrido demasiado tiempo y, aun así, el corazón sigue prisionero, malherido y descolorido; maltrecho por la ausencia.
Y aunque los sueños queramos alcanzar, solo se nos permite despertar, porque los sueños cuentan con un final. No basta con recrear el lugar, tampoco con alargar la espera.
No quiero ponerte triste: es verdad que el tiempo nos ayuda a ordenar los sentimientos, pero también es verdad que el desconsuelo de la ausencia seguirá siendo eterno.
P.D.:
Por mucho que pasen los años,
como cada trece de octubre
girando a mi alrededor,
mis palabras recuerdan tu ausencia...

Cuanto duele la ausencia,, pero lo has dicho con un texto muy bonito., Beso
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