Envejece el cuerpo y surcan cicatrices por mis recuerdos, laberinto de sensaciones dispuestas a enhebrar mi destino. Afinar el encuadre y vislumbrar lo acaecido no presupone, necesariamente, haberlo conseguido.
Hay temores y hay ganas, pero al final no hay vuelos ni cielos por donde pasear y garantizar los resultados de equivocaciones o aciertos. Puzles de colores —monocromáticos, tal vez—, jaque mate para algunas decisiones y hojas de papel en blanco girando a mi alrededor, donde exiliar palabras enquistadas.
Trivial acontecer: exijo razones mientras contemplo el anochecer como si fuera el último reflejo de algunas quimeras en mi piel...
P. D.:
No se equivoca el tiempo cuando coloca cada cosa en su sitio...

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