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JUGAR Y VIVIR EL MOMENTO

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  Cuando te tengo, te vivo; cuando me faltas, te sueño. ​He aprendido a prescindir de los años, a voltear el tiempo, a soñar despierto. He aprendido a jugar y a vivir el momento, a desplegar las alas y surcar la imaginación con ayuda del viento. ​Te siento girando a mi alrededor, conjugando palabras de versos sin rima. Pero ¿qué más da?, si una sonrisa tuya es todo lo que necesito para ser feliz... ​ PD: Cuando te tengo, te vivo; cuando no, te sueño...

LA CONDICIÓN

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En completa desigualdad de palabras y hechos, me encuentro perdido, absorto por la situación. ​Calibrando la tensión y sopesando la disfunción, mucho me temo que, agotada la emoción, el tiempo pone a cada cual en su rincón. Allí es donde la luz besa la redención frente a la vida y frente al mundo, en perfecta comunión. ​Cuando se pierde el control de respuestas que no tienen preguntas, es tan solo desesperación. ​No subestimes los tiempos muertos: agazapados están tras las sombras. No desfallezcas; todo es cuestión de proponerse el triunfo como única condición. ​ P. D.: Nada que perder, todo que ganar...

UN BESO, UN ABRAZO

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Me desperté soñando: un sueño interrumpido por la monotonía del despertador que, aun sin sonar, sigue marcando mis días como si no quisiera darse cuenta de que el mundo se paró. Me giré y ahí estabas tú. Mientras dormías, yo sonreía recordando mi sueño; soñaba con abrazos, con besos, con aquellos a los que quiero. Era un sueño deseado ante tantos días de inanición. No había rastro de llantos o desesperación, todo eran risas. Parecía primavera sin ser una cuestión de estación y, aun llegando por estos lares a nuestro balcón, tampoco se trataba de un lugar concreto. ​Ni siquiera se vislumbraba el suelo, el techo, la luna o el sol, pero sí mucha luz. Era tan solo un lugar, un espacio, un rincón; sin embargo, me sentía feliz pensando en cómo ambicionamos la felicidad. Queremos ser felices, o al menos esa es la intención, sin pensar que en un abrir y cerrar de ojos la podemos perder. ​Abocados a un mundo de prisas, hemos ido olvidando con el tiempo los pequeños detalles del «tú a...

NO BASTA

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No basta con caminar sobre pasos inanimados o caminos imaginados, ni recordar aquellos sueños idealizados con gritos silenciados. ​No basta con rememorar tiempos pasados ni cantar caducas estrofas, mientras, sentados al borde del acantilado, soñamos con encontrar y acariciar la felicidad subida a la brisa del mar. ​No basta con caminar sobre nubes de algodón inventadas sin razón, ni rozar la ingenuidad con versos destruidos a partir de la emoción. ​No basta con dar la respuesta por callada ni esbozar pesadillas en el altar, mientras, sentados al borde del infierno, intentamos pensar que dejarlo estar no es la solución, ni tampoco la versión para poder olvidar. ​No basta con caminar por cuatro paredes proyectadas, ni agravar la realidad detrás de la puerta, girando a mi alrededor. Si la abres y lo intentas, encontrarás tu verdad; no te dejes ganar y vive de verdad... ​P.D.: No basta con caminar, tampoco con volar, no basta con mirar, tampoco dejarnos ganar: tenemos que actu...

A TRAVÉS DE LOS CRISTALES

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A través de los cristales, colores y formas difuminadas, no me encuentro si no te tengo. A medias con el sol resurgen las sombras: claroscuros en continuo movimiento y sueños expuestos al vertiginoso desencuentro de versos inciertos. ​A través de los cristales, no es lo mismo tener que tenerte, ni ver que verte. Fuera llueve; dentro me estremece tocarte, besarte, siendo el deseo explícito de mi encuadre, el punto y aparte de mi estandarte. ​A pesar de ser un desastre, sigo girando a mi alrededor, siendo el sastre que viste tus sueños al despertarte. A través de los cristales, con solo pensarte, mi mundo se vuelve locura sin tus besos celestiales... ​ P.D.: Si es que dejar de tener el complemento perfecto a tu lado... el arte de vivir no lo sería tanto.

AL ANOCHECER

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Envejece el cuerpo y surcan cicatrices por mis recuerdos, laberinto de sensaciones dispuestas a enhebrar mi destino. Afinar el encuadre y vislumbrar lo acaecido no presupone, necesariamente, haberlo conseguido. ​Hay temores y hay ganas, pero al final no hay vuelos ni cielos por donde pasear y garantizar los resultados de equivocaciones o aciertos. Puzles de colores —monocromáticos, tal vez—, jaque mate para algunas decisiones y hojas de papel en blanco girando a mi alrededor, donde exiliar palabras enquistadas. ​Trivial acontecer: exijo razones mientras contemplo el anochecer como si fuera el último reflejo de algunas quimeras en mi piel... ​ P. D.: No se equivoca el tiempo cuando coloca cada cosa en su sitio...

CONTINUAR

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Donde mis zapatos me quieran llevar, seguir caminando y poderlo contar. Puedo equivocarme o acertar pero, por muchos pájaros de mal agüero que revoloteen por mi cabeza, siempre enalteceré las ganas de continuar. ​Tiene que ser especial sentir la fluidez de una gota de agua dejándose llevar por los vaivenes del precipicio hacia el mar. Hay que tirar de imaginación para una sonrisa dibujar; para seguir creyendo que la vida continuará girando a mi alrededor, donde mis zapatos me quieran llevar. ​Continuar y discernir que no vamos a dejarla pasar, ni llegar al mar con las manos vacías o el corazón cansado por no haberlo intentado… ​ P. D.:   Sí o sí… continuar…

ABRAZOS CONSTANTES

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Necesito de abrazos constantes, de sueños que sostengan mi pequeño universo. Necesito versos de palabras sin reglas, pero incesantes. ​No necesito despedidas; necesito el calor del reencuentro, de las prisas a cámara lenta, de las mañanas en tu regazo sin aprender a olvidarte. ​No necesito gritos distantes; necesito susurros y abrazos constantes. Déjame que te cuente que necesito de tus miradas, parando los pies al tiempo, mientras tú y yo nos fundimos en abrazos constantes... ​ P. D.:   Girando a mi alrededor, necesito de abrazos constantes...

ARMONIA

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Rememorar la armonía y la tonalidad; recuperar el tiempo y el viento bostezando a mi alrededor, en busca de la inmortalidad de los sentidos. ​Buscar la dualidad entre el cielo y el infierno, donde un rayo de sol se agradece tanto como la verdad. Solo hay que saber escuchar, dejar de temblar y vencer el miedo al despertar. ​Rememorar los escalofríos frente a una caricia; dejarse llevar por los destellos de una sonrisa al descubrir la mirada propicia y dejarse embaucar por cualquier premisa que te alegre el corazón y la razón. ​No hay que buscar albores de pitonisa ni rincones para la risa: hay que dejarse llevar por la vida que sueña con ser poetisa y marcharse deprisa. ​ P. D.: Rememorar cada segundo de vida que no hemos desperdiciado nos alienta para continuar viviéndola.

EL MOMENTO

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              Retozan a sus anchas los aguerridos zumbidos, envalentonándose a través del reguero que circula por nuestras entrañas. Parecieran dueños del universo y, en cierto modo, lo son: el de nuestro yo particular e intransferible. ​Es nuestro punto de partida y de encuentro entre los sueños y el tiempo, más allá de lo que nuestra mirada es capaz de alcanzar a dilucidar, a suponer o a superar como importante, sea necesario o innecesario. ​Es un trajín de palabras invocando la necesidad de orquestar lo que no podemos ver ni imaginar, recrear o tergiversar. La vida, como la muerte, es importante tomársela como viene; no hace falta discutir, hay que vivirla y morirla como si fuera siempre lo último que hacemos. ​Posiblemente este segundo sea el último: disfrutémoslo y no lo malgastemos en pensar cómo será el siguiente. Cuando lleguemos al próximo, el anterior habrá desaparecido. ​ PD: Vivir el momen...