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30 septiembre 2014

PRINCIPIO SIN FINAL








Hoy querría dejarme llevar por algún principio sin final, observar las estrellas sin esperar a que las nubes desaparezcan. No lo puedo evitar: hoy tengo ganas de más. Cielo y centellas confirmarán mis ganas de volar; mi verborrea conquistará el altar desde mi boca a tu boca, desde mis sueños concretos a tu cuerpo perfecto.

​Déjame llegar, déjame vibrar, porque hoy tengo ganas de más. Hoy querría hacerme escuchar entre el eco de las tormentas, entre las pesadillas que ahuyentas, por las caricias sedientas y enmarañadas al suelo que pisas.

​Sábanas blancas, bella y perfumada; aroma de versos que enloquecen mis mañanas. Hoy, al despertar, te pude encontrar; y el tiempo, como las ganas de más, pude confirmar que nunca desaparecerá mientras pueda dibujar principios sin final...


P. D.: No hay que adelantar acontecimientos; déjate llevar y disfruta los momentos.





23 septiembre 2014

IMPROVISAR


           


Llegó el otoño y de ocres va tiñéndose el contorno a mi alrededor. Ya sé que no soy original, pero cuando se trata de improvisar, el espectáculo ante mis ojos se hace fácil de interpretar y me dejo llevar.

​Busco en tu mirada el eco de la mía, tratando de perpetuar el tacto de tu piel en mi piel, buscando tu sonrisa ilusionada en poemas sin tormentas, en rimas que aconsejan caricias impresas.

​Mientras tanto, tras el ventanal, somos testigos de cómo las hojas van desnudando el paisaje, vistiendo de luces y sombras el manto eterno de un otoño que una vez más —cuando se trata de improvisar— suele ser esencial.

​Paseo agarradito a tu cintura, como quien no quiere dejar escapar la oportunidad de llegar hasta ese lugar donde me quieras llevar...


PD: Es mejor improvisar que callar.




15 septiembre 2014

EL CAMINO HABITUAL

    




Me gusta perderme en los laberintos orquestados, en los sueños acompasados, en el palpitar de un corazón que extraña la luz de los momentos pasados.

​En aquel entonces, merodear el epicentro de la gravedad no era sino ambicionar el paso del tiempo, que resultaba demasiado lento ante la interminable grandeza de todo aquello que giraba a mi alrededor. Era una mirada generosa, una mirada expectante y, cómo no, esa mirada ansiosa, queriendo volar más allá de sus premisas.

​Buscaba alcanzar antes que los demás algún lugar donde representar sus anhelos y llegar a todos cual conquistador de sueños, en pos de encontrar las quimeras dibujadas en paisajes risueños, sobrevolados por aviones de papel y por generosos encuadres donde no dejaba de dar vueltas.

​Era como un carrusel esperando llegar a la meta sin principio ni final; como la meta de crecer sin esperar a recorrer el camino habitual...


P. D.: De pequeño… todo es tan grande…





08 septiembre 2014

VIENTO A ORILLAS DEL MAR

           



      
Me gusta ser viento a orillas del mar, sobrevolar el horizonte con la mirada perdida, como quien no quiere merodear la realidad. Me gusta estar en esos momentos donde el mundo, a mi alrededor, pareciera detenerse; pero a sabiendas de que lo hago con la intención de reinventarme en los momentos bajos de azúcar.

​Esos momentos que nos impiden reaccionar, para levantarse aun cayendo de bruces contra el suelo, como si todo pesara más de lo habitual. Como si todo me viniera tan grande como la soledad.

​Y seguir intentándolo, porque no queda otra opción que la de volar, aun a ras del suelo. Qué más da, si lo que quiero es no despertar un buen o mal día —según lo quieras mirar— recordando que los sueños no cumplieron su finalidad...


P.D.: Los sueños, como las promesas, hay que trabajarlos.