No hay vereda por la que encauzar el escozor de unos ojos llorosos tras los versos que suenan a susurros peligrosos, a besos sospechosos. La música suena, la letra se adivina, mientras el ritmo se complace en invitar a bailar, aunque solo sea con movimientos temblorosos.
En perfecta comunión con mi alrededor, sigo girando sin ton ni son, tratando de buscar ese lugar perfecto donde embaucar los silencios; donde dibujar la razón como parte de la reacción ante cualquier situación.
En perfecta comunión con mi alrededor, quisiera estar y no estar cuando así lo testifique la cuestión, necesitando, al fin, aprender a defender la posición...
P.D.:
A veces somos blanco de dimes y diretes que no saben muy bien por qué arremeten, sin tan siquiera conocerte, solo porque les apetece...
Estar en comunión con tu alrededor es estarlo contigo mismo...y eso es el origen cierto del corazón y del espíritu...Y lo que digan los demás ...los dimes y diretes...no importan...porque los demás no existen...son solo pruebas...y las pasamos a lo Fossbury...Sigues pulsando teclas de sensibilidad...y eso es siempre de agradecer...Un fuerte abrazo, Josh
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