Es lo que tiene preocuparse más de lo habitual, más de lo que merecen algunas personas; casi siempre trae consigo el dolor. Ese dolor macerado en lágrimas contenidas que, al final, caerán por su propio peso aunque nos rompan las entrañas.
Y es que no siempre podemos sentirnos correspondidos. Aunque nos lo repitamos muchas veces, siempre acabamos cayendo en el mismo error, una vez tras otra. No hay duda: hay quien nace con una condición y muere de la misma forma.
Por mucho que lo suframos, seguirá siendo la misma historia que contar, el mismo garabato que descifrar, el mismo escenario que habilitar para seguir intentando volar, a pesar de no contar con alas para poderlo lograr.
P. D.: Por mucho que lo intentemos, hay batallas perdidas antes de empezar...
Saludos!
ResponderEliminarQué mías siento tus palabras ahora que he vuelto después de unas difíciles semanas
ResponderEliminarCada persona de éxito debe tener fracasos. No tengas miedo al fracaso, porque el fracaso es parte del éxito.
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