No quisiera dejar de emborracharme de ese licor de la ilusión; de aquel que me hace creer que los olvidos no son sino una ilusión óptica. Olvidos selectivos que borran para siempre a aquellos que, sin razón, se entremezclan en el ocaso de mis noches más tempranas.
Borrándolos con un parpadeo —o quizás dos—, voy desmontando el oasis que algún día me hicieron ver los espejismos que no existían. Quisiera acentuar la razón y rebelarme contra todos aquellos recuerdos que, sin querer, se difuminan con el tiempo; lo que algún día me hizo feliz.
Porque la gente cambia y lo bello desaparece, dejando paso a lo irremediable. Somos tal cual y, aun tratando de maquillar lo expuesto, siempre acaba el viento por alborotar lo dispuesto. No quisiera dejar de emborracharme de ese licor de la ilusión y seguir pensando que todo es posible...
P. D.
La ilusión tiene que seguir girando a mi alrededor…
quizás el único licor con que vale la pena emborracharse...
ResponderEliminarbesos,