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06 marzo 2016

JUICIO







                
             

Decapitar el amor trae consigo, a corto o largo plazo, contrariedades que suponen un juicio sin defensa y precipitado.

​El «pudo ser y no fue» consume las expectativas de quien se ve reflejado ante el espejo y no alcanza a ver más allá de su propia imagen; esa misma de la que se prescinde cuando centramos la vista en el amor que nos colma la vida.

​Cada momento conlleva su interpretación, incluso si se rescinda el contrato y decidimos abandonar nuestro propio yo a las consideraciones ajenas.

​La piel no tardará en resquebrajarse, revolcándose en la oscuridad de la tristeza, aunque bajo una perspectiva diferente. No hay nada mejor que dejarse llevar por el instinto de la continuidad; no cabe duda: merece la pena aquello que nos brinda felicidad.


P. D.: A veces dejamos escapar aquello que nos llena de verdad...




2 comentarios:

  1. Cuando se está enamorado el amor vive en ti,dificil matarlo

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  2. Cierto...por ello no hay que dejarse llevar por consideraciones ajenas...

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