En completa desigualdad de palabras y hechos, me encuentro desnudo, absorto por la situación, calibrando la tensión y sopesando la disfunción.
Mucho me temo que, agotada la emoción, el tiempo pone a cada cual en su rincón —con pedestal o sin él—, a merced del viento; allí donde la luz acaricia la redención, girando a mi alrededor.
Frente a la vida, frente al mundo, en perfecta comunión, pierdo el control de preguntas que no admiten respuestas ante la desesperación. No, la verdad no es el horror; los sueños marcan la solución...
P. D.: No basta con desear, hay que perseguir los sueños hasta el final. Solo así puedes hacerlos realidad...

No dejemos de soñar e ilusionarnos eso nos mantiene vivos!!! Un abrazo
ResponderEliminarPreciosa imagen!!!
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