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23 septiembre 2014

IMPROVISAR


           


Llegó el otoño y de ocres va tiñéndose el contorno a mi alrededor. Ya sé que no soy original, pero cuando se trata de improvisar, el espectáculo ante mis ojos se hace fácil de interpretar y me dejo llevar.

​Busco en tu mirada el eco de la mía, tratando de perpetuar el tacto de tu piel en mi piel, buscando tu sonrisa ilusionada en poemas sin tormentas, en rimas que aconsejan caricias impresas.

​Mientras tanto, tras el ventanal, somos testigos de cómo las hojas van desnudando el paisaje, vistiendo de luces y sombras el manto eterno de un otoño que una vez más —cuando se trata de improvisar— suele ser esencial.

​Paseo agarradito a tu cintura, como quien no quiere dejar escapar la oportunidad de llegar hasta ese lugar donde me quieras llevar...


PD: Es mejor improvisar que callar.




2 comentarios:

  1. siempre que te leo, encuentro algo que destaca por encima de todo lo demás... esta vez : "...poemas sin tormentas" genial! qué bello leerte! gracias! un abrazo!

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  2. Es lo que hacemos en la vida hasta que encontramos por fin el camino y el alma,,,improvisar...como siempre me quedo en tus palabras...un abrazo

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