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08 septiembre 2014

VIENTO A ORILLAS DEL MAR

           



      
Me gusta ser viento a orillas del mar, sobrevolar el horizonte con la mirada perdida, como quien no quiere merodear la realidad. Me gusta estar en esos momentos donde el mundo, a mi alrededor, pareciera detenerse; pero a sabiendas de que lo hago con la intención de reinventarme en los momentos bajos de azúcar.

​Esos momentos que nos impiden reaccionar, para levantarse aun cayendo de bruces contra el suelo, como si todo pesara más de lo habitual. Como si todo me viniera tan grande como la soledad.

​Y seguir intentándolo, porque no queda otra opción que la de volar, aun a ras del suelo. Qué más da, si lo que quiero es no despertar un buen o mal día —según lo quieras mirar— recordando que los sueños no cumplieron su finalidad...


P.D.: Los sueños, como las promesas, hay que trabajarlos.




3 comentarios:

  1. Sabio mensaje. Como ya sabes, la esperanza de lograr los sueños es la mejor razón para levantarse cada mañana y cada vez que cmos, pues si caemos es siempre para volver a levantarnos.
    La profundidad de este mensaje queda aún más ampliada con tu forma de expresarlo.

    Un saludo desde la isla

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  2. Flotar, volar, penetrar en los sitios más insospechados, rozar la mejilla de quien menos se lo espera...

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