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27 octubre 2014

NO CIERRES LOS OJOS






Cierra los ojos, el mareo se pasará pronto. No preguntes, no contestes; el suelo sigue estando en el mismo sitio y, aunque parezca tonto, el cielo también, sin dejar de contribuir a recrear el inusitado trasfondo.

​No te molestes, no apuestes a que la luna se atreva a contestarte o a que la tormenta desparrame la densa humedad sobre la pesadilla infame. No te empeñes, no protestes: el tiempo continuará su camino y todo aquello que orquestes estará inerte antes de que lo intentes.

​Cierra los ojos, déjate llevar, no dejes de demostrar tu alegría; vivir el día a día ya se puede convertir en la mejor algarabía. Cierra los ojos, demuéstrate que nada en la vida se extravía. Todo sueño o pesadilla presupone el primer paso hacia la coletilla de esperar las mejores vistas desde la ventanilla del tren de la vida.

​No lo pierdas, no te olvides y recuerda: no cierres los ojos. Siente el viento en tus mejillas y vuélvete a reinventar como cualquier reflejo del amanecer en tus pupilas.


P. S.:Reinventarse no es pararse a cerrar los ojos dejando la vida pasar; es no perderse detalle y reincorporarse cada vez que los intentos se empeñan en vernos caer.




20 octubre 2014

LA HISTORIA DE MIS INTENTOS






Si al despertar se desvanecen los sueños, también al despertar se agiliza el movimiento. Es mejor no pausar los empeños ni dejar secar el pensamiento. Todos los cuentos tienden a tener un final; todos los infiernos buscan el acento.

​Maldita perpetuidad implantando los sobresaltos; maldito el tiempo de todos los sitios que frecuento, donde destierro la historia de mis intentos. No hay que buscar excusas para dejar pasar el agua entre los dedos, ni razones para impedir que el viento desgaste la soledad y su mal aliento.

​Si esto sucede, habrá merecido la pena viajar por todos los sueños inciertos que me mostraron el camino hacia la luz de las pesadillas que ahuyento…


P.D.: Largo y tortuoso puede ser el camino, pero también corto y hermoso…





16 octubre 2014

SIETE AÑOS







Siete años dan para mucho. Dan para conocer a gente genial, esa que te hace sentir especial, que guarda para ti un lugar de amistad; ese espacio donde observar la cercanía y soñar la libertad. Y también, ¿por qué no?, para subir y bajar de entre los que saben olvidar.

​Pero, sobre todo, sirven para llegar y asentar un pedacito de vida como principal ejemplar de todo aquello que necesitas contar. Siete años dan para mucho si lo que quieres es continuar, no dejar de estar, aunque a veces resulte difícil compaginar el tiempo y el compás para no dejar de caminar. Y eso que las reglas, a veces, son difíciles de llevar cuando no hay tiempo para más.

​Siete años dan para mucho, para cumplir años como lo hace, girando a mi alrededor, un blog que no deja de pensar que nació un buen día para contar esas pequeñas cosas que hacen grande la vida. Un rincón que hace lo imposible para comenzar día a día con eso que tanto le gusta soñar: un alboroto de palabras que, a veces, carecen de rima, de métrica o de cualquier otra especulación contra el sentir que explota según se desbordan los sentidos.

​Pues eso: siete años dan para mucho, pero no lo suficiente para agradecer la confianza de aquellos que siguen pegaditos a este pedacito de tiempo y lugar que un buen día decidió comenzar a contar palabras a base de trocitos de alma. Trocitos que no paran de susurrar cuán agradecido está de estos siete años que dan para mucho; pero, sobre todo, para reinventar y compartir este lugar llamado GIRANDO A MI ALREDEDOR.


P. D.: ​Agradecido siempre por estos siete años compartiendo letras y aprendiendo tanto de aquellos que me han acompañado en el camino de vivir.





13 octubre 2014

TRECE DE OCTUBRE





Podría ser que la vida, por un día, estuviese del revés; que tu mirada volviera a ser reflejo de mi ser. Podría ser que no hubiesen pasado los años; que los sueños no fuesen sueños, sino una prolongación de aquellos momentos que se diluyeron sin tener por qué.

​Podría ser que la vida, por un día, estuviese del revés; que tu ausencia no fuese tan evidente como para satisfacer el ritmo de la muerte. Podría ser que la vida amaneciera de noche.

​Podría ser que las tormentas cegaran, con sus rayos de sol, nuestro padecer; que las mareas hicieran volver del derecho el revés. Podría ser que la luna cumpliera mis deseos de pasear a través del tiempo y, de nuevo, encontrarte a mi lado.

​Podría ser que la vida, por un día, estuviese del revés, donde ningún atardecer se apagaría como aquel trece de octubre, oscureciendo, madre, tu anochecer; apagándose y volviendo a recordarme que tu ausencia volvió del revés mi amanecer.


P. D.: Veinte años dan para mucho, pero son insuficientes para volver del revés tu ausencia.




07 octubre 2014

PESADILLAS




           

En este lugar donde escasean las miradas concretas, donde la verborrea de los sueños no encuentra poetas, se diluyen las promesas y se acrecientan las piruetas, dibujando tretas para contar historietas que enmarquen el solar donde bailan las marionetas.

​Deja de apretar el cinturón de la imaginación y no permitas que las agujetas den muestras de omisión ante el dolor de las palabras secretas; ni siquiera por las pesadillas indiscretas que andan inquietas entre el desorden de las maletas, albergando siluetas, sosteniendo ideas que interpretas según te baile el influjo de los planetas.

​No te comprometas, no te metas. Deja a tus pesadillas viajar en bicicleta; deja que las trompetas suenen a escopetas o, quién sabe, si a rabietas. No prestes oídos a recetas incompletas porque, si tus pesadillas no dejan lugar a noches perfectas, lo mejor es dejarlas en la cuneta.


P.D.: Las pesadillas, como los sueños, se pueden hacer realidad; depende de nuestras prioridades...