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07 octubre 2014

PESADILLAS




           

En este lugar donde escasean las miradas concretas, donde la verborrea de los sueños no encuentra poetas, se diluyen las promesas y se acrecientan las piruetas, dibujando tretas para contar historietas que enmarquen el solar donde bailan las marionetas.

​Deja de apretar el cinturón de la imaginación y no permitas que las agujetas den muestras de omisión ante el dolor de las palabras secretas; ni siquiera por las pesadillas indiscretas que andan inquietas entre el desorden de las maletas, albergando siluetas, sosteniendo ideas que interpretas según te baile el influjo de los planetas.

​No te comprometas, no te metas. Deja a tus pesadillas viajar en bicicleta; deja que las trompetas suenen a escopetas o, quién sabe, si a rabietas. No prestes oídos a recetas incompletas porque, si tus pesadillas no dejan lugar a noches perfectas, lo mejor es dejarlas en la cuneta.


P.D.: Las pesadillas, como los sueños, se pueden hacer realidad; depende de nuestras prioridades...





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