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13 octubre 2014

TRECE DE OCTUBRE





Podría ser que la vida, por un día, estuviese del revés; que tu mirada volviera a ser reflejo de mi ser. Podría ser que no hubiesen pasado los años; que los sueños no fuesen sueños, sino una prolongación de aquellos momentos que se diluyeron sin tener por qué.

​Podría ser que la vida, por un día, estuviese del revés; que tu ausencia no fuese tan evidente como para satisfacer el ritmo de la muerte. Podría ser que la vida amaneciera de noche.

​Podría ser que las tormentas cegaran, con sus rayos de sol, nuestro padecer; que las mareas hicieran volver del derecho el revés. Podría ser que la luna cumpliera mis deseos de pasear a través del tiempo y, de nuevo, encontrarte a mi lado.

​Podría ser que la vida, por un día, estuviese del revés, donde ningún atardecer se apagaría como aquel trece de octubre, oscureciendo, madre, tu anochecer; apagándose y volviendo a recordarme que tu ausencia volvió del revés mi amanecer.


P. D.: Veinte años dan para mucho, pero son insuficientes para volver del revés tu ausencia.




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