Podría ser que la vida, por un día, estuviese del revés; que tu ausencia no fuese tan evidente como para satisfacer el ritmo de la muerte. Podría ser que la vida amaneciera de noche.
Podría ser que las tormentas cegaran, con sus rayos de sol, nuestro padecer; que las mareas hicieran volver del derecho el revés. Podría ser que la luna cumpliera mis deseos de pasear a través del tiempo y, de nuevo, encontrarte a mi lado.
Podría ser que la vida, por un día, estuviese del revés, donde ningún atardecer se apagaría como aquel trece de octubre, oscureciendo, madre, tu anochecer; apagándose y volviendo a recordarme que tu ausencia volvió del revés mi amanecer.
P. D.: Veinte años dan para mucho, pero son insuficientes para volver del revés tu ausencia.

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