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17 abril 2016

EL VIENTO Y EL TIEMPO








Nada hay como disfrutar del viento desentumeciendo mi rostro, cuando me despeja la frente e ilumina el semblante. Es una brisa fresca que envalentona y aclara los sentidos; disfruto en su contra, como queriendo retar el torbellino de su razón, y a su favor, dejándome llevar por el balanceo del corazón.

​No me importaría ser viento para volar sin alas hacia el horizonte más lejano, donde el destello de la mirada parece no tener fin. No me importaría quedarme a vivir entre sus vaivenes para recorrer mi destino.

​Nada mejor que sentirse pájaro sin alas o torbellino sin remolinos que genera su propio movimiento. Porque el tiempo, al igual que el viento, no pasa desapercibido…


P. D.: Todo llega si así lo pretendemos.




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