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03 abril 2016

AUSENCIAS








Nunca el olvido será testigo de nuestro destino. 

Recreo como puedo esos momentos vividos, donde la vida no era mejor ni peor, sino especial; momentos que empapan sensaciones a pesar del tiempo transcurrido, con ese olor añejo que circunda la oscuridad, recubriendo de pasada cada centímetro que ambiciona regresar.

​Mas no hay vuelta atrás, salvo rememorar cada mirada que puedan reparar los suburbios del corazón. El juego continúa; no hay forma de cambiar el resultado en contra. Los vacíos se acrecientan, sumando al otro lado las ausencias y restando de este la sutileza verbal del sentimiento eterno.

​Suda la pena y se niegan los argumentos a pesar de los caprichos del tiempo y sus consecuencias, escenificando mis pasos desde entonces, cuando tu marcha me creó un profundo sentido de lo efímero. 

Es la dura realidad de la vigilia del vértigo: saber que no me puedo contentar, que la ausencia resquebraja los segundos, que los segundos duran eso, segundos, y que estos hay que vivirlos como si fueran los últimos.

​Viviéndolos como los viviste tú: aferrado a la vida sin desperdiciarla…


P. D.: Hay ausencias que siguen sin curar.





1 comentario:

  1. Tu prosa es hermosa y triste, tiene eso que el tiempo nos deja así, a lo lejos.
    Abrazo

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