Hoy querría dejarme llevar por algún principio sin final, observar las estrellas sin esperar a que las nubes desaparezcan. No lo puedo evitar: hoy tengo ganas de más. Cielo y centellas confirmarán mis ganas de volar; mi verborrea conquistará el altar desde mi boca a tu boca, desde mis sueños concretos a tu cuerpo perfecto.
Déjame llegar, déjame vibrar, porque hoy tengo ganas de más. Hoy querría hacerme escuchar entre el eco de las tormentas, entre las pesadillas que ahuyentas, por las caricias sedientas y enmarañadas al suelo que pisas.
Sábanas blancas, bella y perfumada; aroma de versos que enloquecen mis mañanas. Hoy, al despertar, te pude encontrar; y el tiempo, como las ganas de más, pude confirmar que nunca desaparecerá mientras pueda dibujar principios sin final...
P. D.: No hay que adelantar acontecimientos; déjate llevar y disfruta los momentos.
Querido amigo, si le susurras al oído esas palabras a una mujer tiene que ser poco sensible para que no caiga rendida a tus deseos. Me quedo con la posdata, a veces nos olvidamos y por adelantar acontecimientos sufrimos dos veces: antes y después.
ResponderEliminarUn abrazo