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24 febrero 2026

HIERRO, SAL Y ALMIZCLE

 

Sábanas blancas desordenadas bajo la luz tenue del amanecer



Bajo el paraguas de una noche que no admite intromisiones, el sudor continúa su camino hasta volverse caligrafía sobre tu espalda. Ya no arrendamos la felicidad; ahora somos los dueños legítimos de este, nuestro rincón clandestino.

​Aquí el tiempo es más que un contrato sin cláusulas: es un rehén al que decidimos no liberar. La única ley es el pulso que dicta la piel contra el lino frío, bajo el peso de las estrellas como únicos testigos.

​El despertar no es risueño; es denso y magnético. Es el reconocimiento de las ninfas en el desorden de las sábanas, donde tus vacíos y los míos han dejado de ser espacios para convertirse en moldes.

​No hay tintineo acaramelado. Solo queda el silencio profundo de quien ha viajado por el tiempo a través de un roce, con el alma desahuciada de toda lógica y, en la dermis, el rastro de un incendio pasado.

​Soy el centro de tu calma tras la tormenta, un coleccionista de la geografía de tu descanso. La dualidad se ha resuelto: ya no somos versos ensamblados, somos el mismo papel donde se escribe el deseo.

​El vaivén de fluidos y gemidos ha dejado un sabor a sal y almizcle; una narrativa muda que se lee mejor con los ojos cerrados, palpando el patrimonio de los sentidos que hemos construido entre las sombras.

​Estás girando a mi alrededor, en mi misma órbita, pero esta vez no como algo etéreo, sino como la marea que se retira dejando la costa empapada de ti. No hay algodones. Hay una gravedad compartida que nos ancla al centro de este delirio.

​Cada beso sabe ahora a hierro y a verdad, un aderezo de motivos crudos que nos obliga a morder la vida... antes de que el sol se atreva a reclamar su espacio.


P.D.: Ya no somos huéspedes del deseo, sino sus legítimos herederos...


Hay noches que no admiten testigos, solo el de las sabana revueltas al amanecer



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07 febrero 2026

QUINCE SEGUNDOS DE TANGO


Mano de hombre con traje invitando a bailar tango sobre fondo negro


 UN TANGO SOBRE EL AMOR Y EL TIEMPO


Nuestro abrazo es un tango que bailamos en silencio, al compás de la piel, entre el humo y el vino. Quince segundos de amor, de besos y olvidos: el mundo se detiene y tu mirar es mi destino.

Se nos rompe el tiempo en un soplo de aliento; afuera, el ruido del mundo se torna un desierto. No importa el mañana, ni el frío, ni el viento, si en este abrazo certero, por fin te tengo.

La luz de un farol dibuja tu espalda y mi abismo. Este instante es un puerto, un refugio, un acierto, donde el amor se rinde y el cielo se estremece, naufragando en tu pecho a ritmo de tango.

Que se callen las voces, que se apague el ruido, ya no existe el desierto, ni el miedo, ni el frío. Son quince segundos de resurrección: si el tango se acaba... de nuevo me quedo, amarradito a tu cintura, muriendo de amor.


P. D.: Que ruede el destino, que pase la vida, que el tiempo se pierda en algún rincón. Si el tango se acaba, no habrá despedida: somos un solo abrazo... y un mismo corazón.


Primer plano de manos entrelazadas para bailar tango sobre fondo negro


También puedes escuchar estos versos aquí.





26 enero 2026

VIVIENDO EL INSTANTE:EL ARTE DE HABITAR EL PRESENTE

REFLEXIONANDO SOBRE

LA PRESENCIA DE LO INVISIBLE


El inicio de una reflexión profunda frente a la serenidad de lo que calla. ¿Qué buscamos en el horizonte cuando el tiempo se detiene?


Es aquí, donde solo estoy de paso, donde quisiera convertirme en un minuto de tu tiempo. Quizás sean premoniciones líquidas al tacto que desafían la rigidez de la costumbre, mientras ofrendo mi pulso hacia lo más alto.

​No importa la precariedad de mis sentimientos; sé que no es fácil sostenerse así, con el rostro expuesto a la intemperie de lo incierto. 

Avanzo frente a un paisaje desguazado, oculto tras un motín luminoso, en este conjunto de ideas breves anotadas al dorso donde todo se regenera.

​Es cuestión de sobrevivir, de subsistir... y, en ese breve instante, perderme en la eternidad de tu mirada.

​También me pierdo en las sombras de tu ausencia, en esa grieta por donde se filtra lo que aún no nos atrevemos a decir. 

No pretendo ser el ancla de tu destino, sino el rastro del viento sobre el agua: esa leve presencia que altera el orden de tu calma. En esa fragilidad encuentro mi fortaleza; soy la llama que no teme a las cenizas.

​Busco, en el reverso de tus silencios, el refugio donde tus penumbras se vuelven nítidas y el caos del mundo pierde su nombre ante la quietud de nuestras manos. No quiero ser solo un surco en la tierra, sino la luz que resiste cuando la noche arrecia.

​Al final, descubro que existo plenamente cuando estás a mi lado, devolviéndome la fe en lo invisible.



P. D.: Subsistir ya no es suficiente; elijo habitar el milagro de este instante, a tu lado.




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17 enero 2026

CÁRCEL DE SOLEDAD



El otro día, observando cómo el sol se ponía sobre un campo teñido de rojo, no pude evitar pensar en la naturaleza indomable de las amapolas. Son como 'mariposas de seda', frágiles pero valientes, que nacen donde quieren aún en su cárcel de soledad...




Hombre sentado en campo de amapolas observando mujer al atardecer



Mariposas de seda en el trigal,

gotas de sangre bajo el sol;

nacen sin permiso de nadie,

ni del invierno que se marchó.


​Tallo fino, ondeando al viento,

copa roja con la que brindar;

suspiros de solo un momento

que nadie puede domesticar.


​Crecen así de valientes donde

otras no se atreven a brotar.

No las guardes en frío cristal:

su alma necesita la libertad.


​Eres tan real como la amapola,

tan frágil, sutil e independiente,

que tu aroma y tu luz me llevan,

de flor en flor, hasta tu boca...


P. D.: Porque, si las cortas, de pena dormirán

bajo la reja de su cárcel de soledad...




Pareja distanciada en un vasto campo de amapolas bajo la luz dorada del atardecer.




Y...¿tú? ¿También sientes esa conexión con la belleza efímera de las flores silvestres? ¿Alguna vez has intentado cortar una amapola y has comprobado cómo se apagaba al instante? Comparte si te apetece tu experiencia en los comentarios.





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05 enero 2026

EL RASTRO DE LO IMPOSIBLE

 


El rastro de lo imposible




Hay una luz que no pertenece a los ojos, sino a la memoria que se niega a envejecer.


Al encender este fuego, no solo se disipan las sombras del frío invierno, sino que se invoca al niño que aún corre descalzo por el pasillo, buscando el rastro de lo imposible.

​Es la magia de reconocer que, aunque hoy el espejo me devuelva un rostro distinto, el corazón sigue latiendo con las mismas ganas de quien espera un milagro al alba.

​Cuidar y alimentar la ilusión no es un juego de niños; es la resistencia más pura: la de creer que, mientras mantengamos vivo el asombro, siempre habrá un motivo para sonreír antes de que salga el sol.



El rastro de lo imposible en la noche de reyes