19 agosto 2013

BUSCANDO

     



Y perdió los papeles tras los cristales ahumados, rincones envenenados de supuestos arquetipos cambiados. Sin saber cómo reaccionar, sucumbió a sus malos augurios, a la intermitencia de su razón y al palpitar de su corazón.

​Pero se dejó llevar; se dejó llevar por los cielos engalanados, por los versos entusiasmados y por los silencios ambicionados. Todo ello mientras intentaba susurrarle al viento el fluir de su sangre, diluyendo las cicatrices de los olvidos, barriendo suspiros y emocionando el reencuentro cautivo de sus propias veleidades.

​Abrazaba los esquemas de cualquier sonrisa, que no hacían sino recordarle que la felicidad no se gana con esperarla, sino buscándola...


P.D.: No hay que dejar de buscar.





No hay comentarios:

Publicar un comentario