Hipnotizado ando desde tiempo atrás cuando entro en esta vertiginosa espontaneidad y no te encuentro: polvo en los muebles, olor a cerrado y tristes las miradas que un día fueron nuestras, reflejadas en esa fotografía que algún día dejó de ser eterna.
Entre escaparates vacíos, con el viento de por medio en el camino entre tu boca y la mía, me descubro acostado en nuestra cama, desmantelada de cualquier caricia salvo la mía que, desorientada, me descubre añorando ese tacto de terciopelo que me producían tus dedos.
Se enfría la magia del fuego. Volátil el cuerpo, enfermiza la mente... vicios de ti rumoreados al silencio. Y cierro los ojos, y te poseo en la inmensidad, resbalando por el éxtasis de tus movimientos; pero, en un abrir de ojos, se evapora entre mis dedos la piel de mis deseos.
P.d.:
Es lo que tienen los sueños, que a veces se convierten en pesadillas…
Bello, bello, bello!!! Imágenes ora reales…ora pesadillas, El deseo te cabalga resbalándose por tus letras…rojo fuego…enfermiza la mente.
ResponderEliminarLos sueños a veces se convierten, también, en delirio…
Feliz amanecer Josh.
Bonita loa a la nostalgia del amor... me ha gustado y hecho recordar ciertas épocas...
ResponderEliminarUn abrazo.