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19 junio 2016

DESPUES







No creo que sea débil; ninguna debilidad me dejaría levantarme una y otra vez. Cuando se es fuerte, o se intenta serlo tan solo con desearlo, puedo poner en duda la ley de la gravedad: caer sí, pero levantarme después.

​Reconozco mi torpeza, pero también mi privilegio: seguir aprendiendo de mis caídas, de tragar polvo en la sequía y de mojarme cuando llega la tormenta. No hay que desfallecer, el teorema viene después.

​No merece la pena malgastar una hora de sueño si sabes que no te alimentará. No existen los «después» si de esperar se trata; mejor no sucumbir al destierro y sí al reinventar cada paso que viene después..


P. D.:

Preocuparse por el después solo trae dejarse llevar y no hacer nada por solventar la posibilidad.