CONFÍA EN LA LUZ QUE RESIDE EN TU INTERIOR
Posiblemente sea inútil escribir cuando las palabras pesan, cuando aquello que quiero decirte no hace más que caer en el vacío de los versos. Versos que se rompen por el peso de sentimientos demasiado grandes para contenerlos, como hojas llevadas por el viento, frágiles ante la inmensidad del cielo. No tengo flores; las heladas se llevaron cada pétalo, pero desde esa tierra desnuda brota la tenacidad de un nuevo comienzo al amanecer. Aprender a perder es el desafío más duro, sabiendo que no eres mía, aunque nunca lo fuiste, y el silencio de tu ausencia llena las habitaciones de sombras. Los bares son refugios temporales, donde los corazones heridos buscan consuelo, y entre vasos medio llenos, el tintineo de los brindis es la risa del bálsamo efímero. Te recuerdo en cada replique de copas, y te olvido con cada amanecer, en este ciclo perpetuo donde la esperanza y el olvido se entrelazan en que...