28 octubre 2013

LLEGASTE

             


Llegaste a mi vida como quien no quiere llegar a nada. Mostraste interés por mis lágrimas, esas que caían por mis mejillas a través del tiempo y el vacío. Todo contribuyó a que te contara mis penas, teñidas con pinturas del color de la alegría, aunque estuvieran enmarañadas, desencantadas o emborronadas.

​Pero llegaste y me llenaste de buenas palabras, de buenas intenciones. Fue entonces cuando me subiste al caballo de tus sueños, instaurando en mí lo mejor de las mañanas.

​Ahora, cuando me recreo en tus miradas o comparto el umbral de las sábanas enamoradas, comprendo que llegaste como quien no quiere nada; y, de pronto, ese «todo» se convierte en aquello que nos enamora de la parte contraria, en lo único que necesitamos para continuar.



PD: Es bueno, de vez en cuando, agradecer cuánto de hermoso tenemos a nuestro alrededor.



23 octubre 2013

SUEÑOS ABSURDOS





       Sueños absurdos donde se acumulan las ganas de volar, de centrifugar el tiempo y dejarlo secar a la interperie, entre palabras que conmutan el continuar, entre sollozos en serie, entre vertigos que no hacen sino preguntar, cuanto mas se puede soportar sin respirar, ritmo de los instantes por configurar, donde los sueños suelen ser la gracia, que amontona la soledad...



pd:
Siguen los versos 
dejandose arrastrar 
por la ingravidez 
de los sueños absurdos...





20 octubre 2013

PARA DESAYUNAR

     



A la misma hora de un día cualquiera, cuando el sol aún se está pensando si despertar o no, realizo movimientos autómatas, calculados y milimetrados en décimas de segundo. Es evidente que el ritmo no pierde compás alguno y la coreografía se cumple a rajatabla; no hay tiempo para la improvisación. Cada gesto o acción corresponde a la misma reacción: el despertar a un nuevo día.

​Es entonces cuando todo a mi alrededor cobra vida en la función. La taza recibe la leche, que alborotada conjuga pompas de emoción, mientras el microondas la acoge con satisfacción, aprovechando la oportunidad de proporcionarle un buen calentón.

​Mientras tanto, el cuchillo travieso juega con las rebanadas de pan que, tostaditas y crujientes, inventarán como siempre un nuevo salto mortal hacia delante o hacia atrás. La mantequilla resbaladiza no está dispuesta a dejarse coger, mientras el azúcar mareada no deja de dar vueltas en la taza por culpa de una cucharilla loca de atar. Esta trata de convencerla, como cada día, de hacer de Celestina entre la leche y la negrura del café.

​El zumo de naranja, expectante, espera el momento de atajar la cuestión a fin de dar por finalizada la discusión. La tostadita caliente, por fin, domina la situación y la mantequilla acaba rindiendo honores a su calor. No puedo por menos que pensar, esbozando una sonrisa, qué atajo de chiflados se junta en mi mesa para desayunar...



P. D.: Habría que dosificar las prisas del día a día que nos impiden imaginar cómo reaccionarían las pequeñas cosas a nuestro alrededor.





16 octubre 2013

SEIS AÑOS



         




Últimamente no tengo demasiado tiempo de recorrer aquellas letras con las que me siento a gusto, letras de tantos amigos con los que comparto, día a día, esta locura maravillosa de la virtualidad consentida que me llena el alma.

​Hacen que mi corazón no deje de agradecer tantas muestras de cariño, de apoyo, de estar ahí; aunque la mayoría de las veces sea yo el que tarde en llegar y me lo dejen pasar sin tomarlo a mal. Son letras con las que he emborronado este espacio, con las que, girando a mi alrededor, trato de entender el mundo bajo mis pies.

​Gracias por dejarme disfrutar de esas letras amigas que tanto bien me han hecho a lo largo de seis años. Seis años... se dicen pronto, pero ahí están, para bien o para mal; cada cual podrá decidir qué opción tomar.

​Seis años en los que puedo destacar muchas cosas, pero me quedo con la amistad, con la complicidad, con el saber estar. Sin cifras, sin estadísticas: tan solo esos seis años en los que he tenido la oportunidad de acercarme a tantas y tantas personas que me han inyectado las fuerzas para poder continuar.

​Reconozco que a veces soy difícil de leer, que mis versos sin rima pueden parecer eternos, pero ahí están, formando parte de esos seis años de los cuales todos y cada uno forman parte de mi existir. Agradecido de antemano por estar ahí, compartiendo este pedacito de cielo que, día a día, va creando la cercanía.



P. D.: ​Ya se puede brindar. Tomen su copa; están todos invitados. Gracias por estar...





14 octubre 2013

LA PIEL DE MIS DESEOS




      


Ya no sé si vivir de sueños es compatible con el deseo de tener las huellas de tus labios en mis labios. No sé si esa humedad compartida volverá a empapar cada movimiento; no sé si tus letras en mi libreta volverán a sorprender mi locura.

​Hipnotizado ando desde tiempo atrás cuando entro en esta vertiginosa espontaneidad y no te encuentro: polvo en los muebles, olor a cerrado y tristes las miradas que un día fueron nuestras, reflejadas en esa fotografía que algún día dejó de ser eterna.

​Entre escaparates vacíos, con el viento de por medio en el camino entre tu boca y la mía, me descubro acostado en nuestra cama, desmantelada de cualquier caricia salvo la mía que, desorientada, me descubre añorando ese tacto de terciopelo que me producían tus dedos.

​Se enfría la magia del fuego. Volátil el cuerpo, enfermiza la mente... vicios de ti rumoreados al silencio. Y cierro los ojos, y te poseo en la inmensidad, resbalando por el éxtasis de tus movimientos; pero, en un abrir de ojos, se evapora entre mis dedos la piel de mis deseos.



P.d.:

Es lo que tienen los sueños, que a veces se convierten en pesadillas…




13 octubre 2013

TRECE DE OCTUBRE




     

Sigo mostrando el baúl de mis recuerdos al mundo como cada trece de octubre, compartiendo los sentimientos por tu ausencia y abriendo de par en par las ventanas que me acercan al filo de tu memoria, al calor de tu regazo cuando contábamos estrellas bajo el auspicio de la luna. Por suerte, la seguimos disfrutando en el universo emocionado de nuestro cariño.

​El sueño en ti se hizo eterno; en mí, un desencuentro de momentos vividos a tu lado donde no importaba el tiempo ni siquiera el desconcierto. Los destellos se acumulan en mi cabeza en días como estos, donde la vida deja de tener el sentido que tú me inculcaste y donde las preguntas siguen sin tener respuestas que acomoden el desespero.

​Busco que se apacigüe el balcón del lagrimal o el acelero del corazón prisionero, malherido y descolorido, maltrecho por el tiempo transcurrido. Pero no es cuestión de entristecer el brillo de tu mirada ni el azul del cielo que te mima, porque no habrá noches sin estrellas ni días sin tu compañía; solo una ausencia con la que trato de convivir día a día...



PD: Cada día tiene un poquito de trece de octubre, donde afianzo los recuerdos de mi madre, de su memoria en mi memoria, para sentirla cerca, para tenerla cerca...




07 octubre 2013

PARECIERA






Tengo la extraña corazonada de que ha llegado el momento en el que me son reclamados todos los segundos, todos los minutos que creí malgastar; con intereses y sin derecho a reclamación.

​Se acabaron los sueños empeñados y los derechos de admisión. La trémula sensación de pensar en domar el tiempo se convierte en espejismos difíciles de centrar en cualquier situación. Pareciera inverosímil, pero la quietud es solo un estado del alma, una intención, mas no una realidad.

​Pareciera absorto en su devenir hacia el objetivo por conseguir, pero su caminar es imposible de parar. Pareciera que no se sucumbe a sus efectos, pero el peso nos logra derribar. Pareciera un sinfín de caminos por recorrer, un paseo por las nubes; sin embargo, un singular y estrepitoso final te consigue poner en tu lugar.

​Allá donde las manecillas del reloj arañan el horizonte crepuscular, donde las palabras dejan de convencer y acaban por desterrar el deseo de especular con el tiempo y su viajar al infinito y más allá...



PD: No se trata de silenciar ni maltratar al tiempo; se trata de solventar entuertos, de vivir cada segundo como si fuera el último.




01 octubre 2013

ESCRIBIR






Una de esas noches en las que escribir por escribir se convierte en un ejercicio de improvisación; una de esas noches en las que el comienzo pareciera superado y, aun así, el teclado sigue mostrándose reacio a coordinar cualquier sensación.

​La pantalla no deja de parecer interminable en su blanco perpetuo, en su inmaculado destello. Son letras que juguetean al compás de unos dedos que se dejan llevar por un corto espacio de tiempo, de relojes clausurados y de sueños manoseados.

​Intentando mostrarse conforme, con el alma al descubierto y con el vaivén rítmico arrastrando conceptos, el autor diluye miedos. Exorciza el conjuro de saberse repleto con el canto eterno y entero de emborronar, con sentimientos, el beneplácito de sus deseos…


​P. D.: Escribir por escribir trae consigo espacios por descubrir…