Dulce destierro del olvido, emotivo umbral del destino, versos escondidos, palabras bien halladas y malhumorada la encrucijada; no siento, si no encuentro tus besos en la almohada.
Dulce reflejo en el cristal, inanimado el círculo perfecto, envenenado el tiempo, sueños incompletos y caricias a destiempo; no siento, si no percibo tus besos en mi aliento.
Dulce membresía de lo eterno, inverosímil de nuevo el deseo, etéreo el conflicto, encuentros perfectos y escarceos en el viento; no siento, si no despierto enredado en tu cuerpo.
Dulce planteamiento de lo nuestro, escudriñando el firmamento, compartiendo lo bueno y lo malo, creciendo por dentro; no siento, si no tengo tu rostro en mis pensamientos.
P.D.:
No miento si te digo cuánto te echo de menos cuando, por cualquier motivo, no te siento girando a mi alrededor.
