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Mostrando entradas de abril, 2016

CONTINUAR

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Seguir, continuar a pesar de la oscuridad, a tientas o en cuclillas. Tarde o temprano amanecerá y todo lo que nos pudo parecer interminable acabará convirtiéndose en voluntad de acortar esa delgada línea entre la soledad y la complicidad de quien nos tiende una mano. ​A pesar de no poder verlo con nuestros propios ojos, demasiadas veces nos dejamos guiar por ese único sentido, cuando deberíamos utilizarlos todos... ​ P. D.: Continuar, siempre adelante...

EL VIENTO Y EL TIEMPO

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Nada hay como disfrutar del viento desentumeciendo mi rostro, cuando me despeja la frente e ilumina el semblante. Es una brisa fresca que envalentona y aclara los sentidos; disfruto en su contra, como queriendo retar el torbellino de su razón, y a su favor, dejándome llevar por el balanceo del corazón. ​No me importaría ser viento para volar sin alas hacia el horizonte más lejano, donde el destello de la mirada parece no tener fin. No me importaría quedarme a vivir entre sus vaivenes para recorrer mi destino. ​Nada mejor que sentirse pájaro sin alas o torbellino sin remolinos que genera su propio movimiento. Porque el tiempo, al igual que el viento, no pasa desapercibido… ​ P. D.: Todo llega si así lo pretendemos.

CALMA

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Resbalo por recuerdos sin olvidos, dejándome llevar por esta última sonrisa al terminar el día, cuando a solas se diluye la compañía. ​Es entonces cuando se produce la unión de dos almas que aguardan durante toda la jornada; todo ese tiempo sobredimensionado en espacios infinitos, sobreimpresionado en segundos interminables.  Todo ese lapso que dura la separación orquestada a nuestro alrededor, para fundirse, al fin, en la calma que regenera nuestra oda nocturna… ​ P. D.: Nada como llegar a casa…

AUSENCIAS

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Nunca el olvido será testigo de nuestro destino.  Recreo como puedo esos momentos vividos, donde la vida no era mejor ni peor, sino especial; momentos que empapan sensaciones a pesar del tiempo transcurrido, con ese olor añejo que circunda la oscuridad, recubriendo de pasada cada centímetro que ambiciona regresar. ​Mas no hay vuelta atrás, salvo rememorar cada mirada que puedan reparar los suburbios del corazón. El juego continúa; no hay forma de cambiar el resultado en contra. Los vacíos se acrecientan, sumando al otro lado las ausencias y restando de este la sutileza verbal del sentimiento eterno. ​Suda la pena y se niegan los argumentos a pesar de los caprichos del tiempo y sus consecuencias, escenificando mis pasos desde entonces, cuando tu marcha me creó un profundo sentido de lo efímero.  Es la dura realidad de la vigilia del vértigo: saber que no me puedo contentar, que la ausencia resquebraja los segundos, que los segundos duran eso, segundos, y que est...