Hay más y también menos, pero aún nos queda por multiplicar. Hay que seguir confiando en que los sueños se pueden cumplir; hay que seguir reinventándose. Adiós, año, adiós.
Y bienvenido al nuevo año, donde el reflejo de la posibilidad se puede prorrogar hacia la realidad, instaurando una sonrisa a la esperanza y a la necesidad de seguir construyendo aquello que llaman felicidad. Un año al que decimos adiós y otro que llega para quedarse.
P.D.:
¡Feliz Año Nuevo y mis mejores deseos de felicidad para este 2016!

