Las distancias, como los silencios, resuenan como el eco: desesperada prolongación donde me estremezco, donde no encuentro el oasis en el desierto.
Quisiera, por una vez, desterrar el infinito de lo imposible, convertir lo incierto en algo concreto y, aun dejando el alma al descubierto, localizar por fin el camino desde mi orilla al centro de tu universo.
Las distancias, como los silencios, son, al fin y al cabo, parte de nuestro triste concierto...
PD: No hay que culpar a la distancia por nuestros silencios.