Todo esto que te voy a contar puede parecer que lo has vivido con anterioridad. A través de mi perspectiva personal, quiero viajar por todos esos momentos de felicidad; también es verdad que no siempre hubo tantos como quisiera, pero seguro que fueron y serán inigualables. Posiblemente no llegues a leer hasta el final, pero déjame invitarte a continuar.
Déjame contarte que, desde donde puedo recordar, siempre me gustaron estas fechas; las esperaba con algarabía, pensando e imaginando cuándo llegarían, ansiando todos los buenos momentos que traerían. Sin lugar a dudas, las he disfrutado y las he vivido desde siempre con la mirada del niño que habita en mí, ese niño que fui y nunca se planteó marcharse del todo, un niño que trata de seguir volando, aun sin alas, por el resplandor de la emoción.
Siempre me maravillaron estos días que forman parte de mis mejores recuerdos, de mis mayores ilusiones y, ¿por qué no?, también de mis peores desilusiones. Me entusiasman cuando llegan los reencuentros que venero, no tanto los desencuentros que también surgen; prefiero obviarlos y disfrutar de la alegría de los pequeños de la casa, de su inocencia, cómplices de la felicidad, pero no así de la tristeza de los mayores.
Me gustan las cenas repletas de comensales, pero no las sillas que a lo largo de los años van quedando vacías. Me gustan los buenos manjares y me gusta compartirlos: turrones, mantecados, alfajores y bombones, aunque ya no me sienten tan bien por aquello del paso de los años. Mi casa se viste de luces, con el árbol y el nacimiento, así como al ver reflejadas las chiribitas y la emoción dibujada tanto en los ojos como en el corazón.
Me gusta pasear por las calles contemplando el ir y venir de las gentes engalanadas de buenos deseos, con la mejor de sus sonrisas. En un ataque de optimismo, pareciera que lo malo se toma un descanso, que la buena fe se hace dueña de nuestras acciones. Me gustan los mercadillos repletos de almas generosas y cargadas de ilusiones; me gustan las cabalgatas de sueños reales, el olor a castañas asadas. Me gusta contemplar las miradas infantiles descubriendo la magia y la algarabía de una época especial.
Para compartir, reunirse y alegrarse de contar un año más: por las sumas, por las restas, por las luces, por las sombras, por los que se fueron, por los que vinieron, por ti, por mí, por todos ellos, por todo ello...
ME GUSTA LA NAVIDAD
FELIZ AÑO NUEVO
FELIZ 2024











