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16 octubre 2023

GIRANDO A MI ALREDEDOR CUMPLE 16 AÑOS





Girando a mi alrededor ya no es lo que era; después de dieciséis años, los tiempos y los tientos han cambiado. No sé si para mejor o peor, pero está claro que nada es lo que era y ahora, si no me cuentas nada que me atraiga en tres segundos, te scrolleo y no me vuelves a ver. Eso sí: te doy veinte segundos de mi atención, tal vez un poco más, si me convences, claro está.

​Devoramos información como palomitas —perdón, snacks—, sin parar; da igual el color, el sabor o la textura, si es de risa o de terror. Pasamos —de nuevo, perdón—, scrolleamos información e imágenes a la velocidad del rayo; aun así, me quedo corto. Da igual si caminamos, trabajamos, estudiamos o descansamos, eso sí: en la más absoluta soledad.

​Ahora no te llamo para cenar: te envío un mensaje aun estando en la habitación de al lado. No hace falta esperar o quedar en el parque o en cualquier lugar si estamos todos en el grupo de WhatsApp. Comprar, compramos en cualquier tienda virtual y en dos días lo tienes en el portal; el cine, en la pantalla, desde casa, a la carta... qué más da, cualquier estreno a voluntad.

​Girar a mi alrededor ya no es lo que era. Dieciséis años son muchos, o pocos, según se mire; y aun teniendo mucho que contar en días señalados como este, bien merece un lavado de cara, renovar los votos o morir en el intento. No solo pintando la fachada o renovando la iluminación, sino reconquistando la emoción para salvaguardar y reinventar la esencia, para, de nuevo, continuar...




P. D.:

Todo cambia,

todo se transforma,

toda acción

tiene una reacción,

todo tiende

a tener

un porqué...

P. D. 2:

¡FELIZ ANIVERSARIO!

13 octubre 2023

TRECE DE OCTUBRE





Pudiera parecer que el tiempo cura las heridas, que los sueños tarde o temprano acaban por cumplirse, que el amor se pega a la piel como el aire cuando sopla de frente, que tras mucha oscuridad siempre hay un rayo de luz que ilumina lo suficiente como para recordarlo conscientemente.

​Pudiera parecer que, desde que te fuiste, sigues ausente; nada más lejos de la realidad. Las ausencias, como las consecuencias, siguen siendo un estado del alma que consiente la dolorosa pérdida, pero no concibe dejar de acariciar los recuerdos de tu presencia más allá de lo evidente.

​Pudiera parecer que todo se termina cuando el vacío se hace dueño de lo eterno; que no es huida, sino la partida hacia algún lugar más allá de la conciencia, más allá de lo efímero, porque el amor no es pasajero, tampoco se pierde por cualquier derrotero y aún menos siendo sincero.

​Pudiera parecer que no estás, pero estás… girando a mi alrededor.




P.D.:

Por mucho que pasen los años,

y como cada trece de octubre,

dejo a mis recuerdos convertirse

en palabras…