EL ABISMO DE TU AUSENCIA
La noche se estremecía, cómplice silenciosa de mis pensamientos , extendiéndose ahora, largo y tendido por la vereda de adoquines. Aquella pregunta, repetida una y otra vez sobre el tenue tintineo de mis pasos , era el único sonido que importaba. Entre destellos de farolas lejanas y oscuridades que lo engullían todo, el sollozo apenas audible del viento y la humedad que se pegaba a la piel, seguía caminando sin rumbo fijo . No tenía destino alguno prefijado, solo el deseo de que la melancolía que me envolvía como un sudario no limitara mis movimientos . La fragancia de la noche, antes dulce, ahora se mezclaba con la soledad derramada por mi alma , una capa invisible que impregnaba cada esquina de mis recovecos interiores. Era el verso y la prosa desahuciada de un corazón que, por más que intentaba, no lograba escapar, sintiéndome perdido, no en las calles, sino en el abismo de tu ausencia que me habías dejado. Un vacío insondable, un peso intangible, pero denso, instalado...