Palabras olvidadas en coordenadas inventadas: un beso, una flor. Frágil la eternidad, sobra la verdad; insensata armadura tratando de esconder mariposas enamoradas.
Palabras emocionadas en noches encadenadas: un roce, una caricia. Dulce la espera, agria la mañana; insolente despertar en la triste compañía de almohadas desoladas.
Palabras inventariadas en hojas desordenadas: un «te quiero», una razón. Perpetua la búsqueda, ansiada la algarabía; piruetas en el aire que respiras mientras me dejo cautivar por tu mirada.
P. D.:
¿Qué sería de nosotros sin las palabras?
