Cualquier día es bueno para comenzar de nuevo, para reinventar el camino, para reconstruir nuestro destino. Cualquier día es bueno para recrear nuestro sueño, para levantar el vuelo, para sentir consuelo.
Cualquier día es bueno para aliviar el freno y sucumbir al desenfreno. Cualquier día es bueno para decir «te quiero», para celebrar contigo el verso sincero y entero.
Cualquier día es bueno para sentirnos plenos, para echar de menos, para dejar atrás los truenos y arribar en abrazos certeros. Cualquier día es bueno para deshacer la distracción, para abolir la discusión y entonar nuestra canción.
Cualquier día es bueno para sucumbir a la tentación y sonreír, besar, abrazar, mirar, dar, hablar, recordar, soñar, reinventar... En definitiva: rimar con el verbo amar.
P. D.:
Cualquier día es bueno, entre el suelo y el cielo, para desear un feliz año nuevo.
FELIZ 2018










